¿Y si tuviésemos otra opción?
 
 

¿Y si tuviésemos otra opción?

 
Publicado el 26 de Junio 2015
 
 

El duopolio político comienza a desmoronarse por la presencia de fuerzas emergentes.

La política española ha estado dominada durante casi cuatro décadas, hasta la crisis de credibilidad que hoy presenta la casta política, por el duopolio PP-PSOE, representación para la mayor parte de la sociedad de las etiquetas de derecha e izquierda, aunque no pocos argumenten que ni son la verdadera derecha ni la verdadera izquierda. Hoy, al menos sociológicamente, ese duopolio, ampliamente cuestionado, comienza a desmoronarse por la presencia de lo que se han venido a denominar fuerzas emergentes, que incluso están rompiendo el tradicional trasvase de votos en la izquierda, según la decepción de sus votantes, entre el PSOE y el PCE primero y el PSOE e IU después.

Cierto es, sin embargo, que IU, por efecto del declive del socialismo, aunque siga configurándose como un aliado natural que permite a la izquierda gobernar, como ha sucedido en Andalucía, pese a que el partido hegemónico de la misma, el PSOE, pierda las elecciones, está refundándose como un grupo que aspira a ser más que el bastón del socialismo; construyendo un proyecto nuevo y distinto, un neomarxismo alejado de los valores cristianos, capaz no sólo de cambiar el voto útil por el voto ideológico, fidelizando votantes, sino de atraer el nuevo radicalismo izquierdista que goza de tan buena prensa aupándose en la desesperación social.

Las fuerzas políticas emergentes, nuevas, que se presentan con carácter transversal, buscan conectar con las capas sociales que anteponen sus valores y principios al voto útil. En ese sentido hemos visto expandirse grupos como UPyD, que detrae votos de lo que se llamaría centroderecha y centroizquierda, que combina el discurso antinacionalista con planteamientos socialdemócratas y de contravalores cristianos no exentos de populismo.

La pregunta que muchos se hacen es por qué no irrumpe en la escena política otra agrupación para quienes no se consideran de izquierdas o incluso para aquellos que votan a la izquierda por razón de defensa social. Básicamente, porque quienes pueden representar esa opción no encuentran canales para llegar hasta esos segmentos, porque sigue funcionando la perversa y antidemocrática tesis del voto útil y la expansión de la idea de que frente a la izquierda PSOE-IU sólo existe el PP, lo que puede acabar fomentando la abstención mientras que la multiplicación de opciones de izquierda favorece la participación.

No son pocos los que demandan a quienes pudieran dar entidad a esa opción, un proyecto unitario, formado por partidos y asociaciones, que tenga como base la Vida, la Familia, la Libertad de Educación, el Bien Común, la Justicia Social, la Regeneración, nuestras Raíces Cristianas y la inquebrantable Unidad de la nación española. Bien pudiera nacer en las próximas elecciones europeas.
 
Rafael López-Diéguez
 
 
 

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