Rafael López-Diéguez se dirige al cardenal Osoro
 
 

Rafael López-Diéguez se dirige al cardenal Osoro

 
Publicado el 02 de Julio 2018
 
 

Me tomo la liberad de dirigirle estas líneas en busca de respuesta. Lo hago como simple católico, pero también como Secretario General de Alternativa Española y Presidente del Consejo de Administración de Radio Ya, para hacerle llegar nuestra preocupación ante las informaciones publicadas, sin que haya mediado desmentido o matización, en las que se señalaba su proclividad a dar su venía y apoyo, pese a la oposición manifiesta de la familia, a la ignominiosa exhumación de los restos mortales del siervo de Dios Francisco Franco, Generalísimo de los  Ejércitos y Jefe del Estado durante casi cuarenta años. Restos que fueron confiados a la orden benedictina que “defiende” en la más absoluta soledad, acompañada solo por los fieles de a pie, el Valle de los Caídos. Cumpliendo cada día, desde hace décadas, con su cometido: rezar por los caídos en la guerra de ambos bandos reconciliados bajo el signo de la Cruz.


Me han sorprendido, y preferiría no dar crédito a ello, esas afirmaciones atribuidas a su persona, que implicarían de ser ciertas algún tipo de negociación con el gobierno socialista, afirmando que la Iglesia no pondría obstáculos a la exhumación de los restos de Francisco Franco; lo que, en definitiva, abriría el fin de la propia Basílica y la expulsión de los benedictinos. No me resisto, Eminencia Reverendísima, a recordarle que no son pocos los que en estos días, desde la izquierda mediática, abogan directamente por la destrucción del templo. 


Le reitero, Eminencia Reverendísima, que no quisiera dar crédito a la noticia indesmentida, pero no puedo más que alarmarme al recordar que en España se están derribando cruces con escasa protesta -¡por decir algo!- por parte de nuestros Pastores. Incluso se ha difundido que algún sacerdote que se ha significado defendiendo una de esas cruces será trasladado en breve. No sé si como recompensa o como castigo.


Eminencia Reverendísima, no tengo que recordarle que Francisco Franco, según del Derecho Canónico, tiene todo el derecho a estar enterrado en la Basílica del Valle de los Caídos. Por ello, Su Majestad Juan Carlos I entregó los restos del Generalísimo a los benedictinos para su custodia (es el privilegio de aquellos que hacen posible una Fundación y una Basílica como la del Valle, ser enterrados en ella). Además, Eminencia Reverendísima, por edad y formación, usted sabe que Francisco Franco, amén de ser protector, benefactor y salvador de la Iglesia Católica, por conciencia y no por conveniencia, es una de las 10 personalidades nombradas por los Papas en el siglo XX caballero de la Suprema Orden Ecuestre de la Milicia de Nuestro Señor Jesucristo (Suprema Orden de Cristo). La condecoración más alta, por designio de Pío X, que Roma concede, destinada a premiar “singularísimos servicios a la Iglesia”.


En función de lo anterior me resisto a creer que un Príncipe de la Iglesia negara su protección en suelo sagrado, en una Basílica, en una nación donde rige la separación Iglesia-Estado, a un Caballero de la Suprema Orden de Cristo. No cabría mayor ignominia. Sobre todo si esos restos fueran moneda de cambio con un gobierno que ampara, protege y labora por la destrucción de los principios morales y sagrados en los que, a pesar de los tiempos aciagos, los fieles seguimos creyendo.


Nosotros, con pobreza franciscana y en soledad manifiesta, desde nuestros escasos recursos, vamos a defender el derecho de Francisco Franco, Caballero de la Suprema Orden de Cristo, a permanecer en su sepultura en el Valle de los Caídos y en este sentido nos vamos a dirigir a nuestros Pastores y también, llegado el caso, al Obispo de Roma.


Esperando su respuesta desmintiendo, y por tanto aliviándonos en la tribulación, una información que nos negamos a creer, besa su anillo


(Está carta fue fechada el 22 de junio y remitida a Monseñor Osoro sin que haya obtenido respuesta)

 
 
 

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