Pasan los años, pasan los gobiernos, nacionales y autonómicos, pero lo que no cambia es el hecho dramático, terrible y doloroso del incremento, lento pero inexorable, del número de niños que no ven la luz; que no pueden, merced a su inocencia, esperar seguros la llegada de los Magos de Oriente; que son asesinados en el vientre materno, como si fueran un simple apéndice biológico, un “tumorâ€? maligno que es preciso extirpar, bajo la cobertura de una legislación tan inmoral como ilegÃtima, porque atenta contra el primero de los derechos del hombre que es el del respecto a su dignidad, a su integridad y a su vida.
Ciento trece mil niños, según los últimos datos oficiales, a pesar de la caÃda del número de embarazos, pese a las campañas de “manipulación sexualâ€?, pese a la vuelta de inmigrantes a sus paÃses de origen por efecto de la crisis, dejaron su vida el año pasado en esos centros de la muerte que son las clÃnicas abortistas. Ciento trece mil proyectos de vida truncados. Un 1.3% más que el año anterior. Todo ello sin sumar las vÃctimas de las pÃldoras abortivas que populares y socialistas han popularizado como eficaz “remedioâ€? ante la molestia que para el ayuntamiento carnal, juvenil o no, supone la posibilidad de concebir una vida.
Un año más, el 28 de Diciembre, el dÃa en el que los cristianos recordamos aquella otra matanza de inocentes, de niños, también ejecutada bajo la máscara de la legalidad, nos concentramos aquÃ, ante la sede del Partido Popular, partido que hoy gobierna en España con mayorÃa absoluta, y ante decenas de clÃnicas abortistas en toda España, para pedir la proscripción, total y absoluta, de lo que no es más que un crimen legal oculto eufemÃsticamente tras la aséptica denominación de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Para pedir la supresión de cualquier tipo de legislación que permita, en tiempo o en plazos, en semanas, con permisos paternos o sin ellos o bajo determinados supuestos, el aborto en España.
Lo hacemos porque ante la defensa de la Vida, ante el derecho a vivir, no caben posturas ambiguas: no es posible mantener una doble moral, no es aceptable pensar que existe un aborto bueno y un aborto malo, una ley aceptable y una ley intolerable, y, en definitiva, porque ante la defensa de la Vida, ante la proscripción del derecho a vivir, no se puede apartar la mirada, acallar la conciencia y dar la espalda al crimen simplemente porque ahora gobiernen otros, para muchos “los mÃosâ€?. Ni es legÃtimo refugiarse, para no hacer nada, para dejar que impere la “cultura de la muerteâ€?, en la ilÃcita excusa moral de un supuesto “arraigo socialâ€? de la legislación abortista o de la decisión leguleya del Tribunal Constitucional. Entre otras razones, porque el aborto, aunque implÃcita o explÃcitamente las leyes españolas asà parezcan reconocerlo, no es un derecho; el aborto es, simple y llanamente, un crimen.
Al Partido Popular, a Mariano Rajoy, Al presidente que mayor poder polÃtico y territorial acumula, por decisión de los ciudadanos, en la reciente historia de España, le corresponde decidir. Mariano Rajoy tiene una oportunidad histórica, no sólo para restaurar la credibilidad internacional de España, para garantizar definitivamente la igualdad de todos los españoles independientemente del lugar en donde vivan, para crear un nuevo marco económico de desarrollo a través de la ampliación de nuestro tejido industrial, para asegurar la integridad y cohesión de la nación española, sino también para sustituir la “cultura de la muerteâ€? imperante en España por una nueva cultura de la Vida. Eso es lo que la mayorÃa de los once millones de sus votantes esperan de él. Eso es lo que los que no le hemos votado esperamos e imploramos que haga, porque por encima de diferencias polÃticas esta la defensa de la vida.
Mariano Rajoy y su equipo, no pueden ignorar que en España no estamos sólo ante una crisis económica, sino también ante una crisis moral y espiritual. Que ha llegado el momento, superando la pasividad de anteriores mandatos populares, de acabar con la obra de ingenierÃa social acometida por el socialismo, porque ahà está la raÃz del mal y para ello es preciso, es necesario, que sean los Principios y Valores cristianos los que informen la polÃtica en materia de Vida, Familia y Educación.
Desde aquà pedimos, tanto al gobierno central como a las administraciones autonómicas, que de forma inmediata, mientras los plazos legislativos hacen posible la proscripción del aborto, el apoyo decidido a la Red Madre y a tantas y tantas organizaciones y asociaciones que trabajan, de forma altruista, rescatando niños para la vida, informando a las madres de que existen otras alternativas y el fin de los conciertos económicos con las clÃnicas abortistas.
No nos contentamos sólo con el fin de la legislación abortista. Asumimos que la prohibición no supone la desaparición, porque el veneno se ha infiltrado en la sociedad y existe una porción importante de la opinión pública que, por desinformación y por egoÃsmo, estima que el aborto no es más que un método anticonceptivo más porque no reconoce la existencia de la vida desde el momento de la concepción. Por ello pedimos a las administraciones públicas que se comprometan con la Vida, que desarrolle campañas institucionales y educativas que pongan de manifiesto la realidad y la crueldad del aborto, especialmente entre los jóvenes. Y, finalmente, porque no desconocemos la realidad social de nuestra España, la creación de partidas presupuestarias, a nivel autonómico y local, para impulsar la natalidad, para dar posibilidades reales a la vida, porque también asà se lucha contra la crisis invirtiendo en nuestro futuro como sociedad.
Esta concentración no nos guastarÃa se interpretara no como una actuación hostil con quien acaba de llegar al gobierno, sino como una muestra de apoyo a las decisiones que el señor Rajoy estamos seguros tomara a favor de la Vida. Sr. Rajoy más importante que el paro y la crisis es respetar la vida de los más inocentes.
El gobierno de Mariano Rajoy nos ha pedido a todos cien dÃas. Esperemos que en ese plazo el olvido a cualquier mención sobre la defensa de la vida en su discurso de investidura quede subsanado. Dentro de cien dÃas volveremos a este mismo lugar a aplaudirle su valiente actuación o a reclamarle lo que hoy pedimos: el fin definitivo de la legislación que permite el aborto en España. Sr. Rajoy, Presidente del Gobierno de España, si quiere puede, nada se lo impide y los españoles se lo demandamos, señor Rajoy, recuerde lo que Juan Pablo II nos decÃa, “NO TENGAIS MIEDOâ€?.
*Secretario general de Alternativa Española (AES).