¿Qué se esconde tras la agenda que José Luis Rodríguez Zapatero se ha marcado para su presidencia de turno de la Unión Europea? ¿Realmente está en consonancia con la lógica de la UE? ¿En qué clave deben entenderse y explicarse las propuestas de José Luis Rodríguez Zapatero en clave española o en clave europea? A mi juicio tratar de entender y comprender el planteamiento del presidente del gobierno en clave netamente europea constituye un error. José Luis Rodríguez Zapatero y su gabinete de comunicación han visto en la Presidencia de la UE una oportunidad única para intentar, a través de la propaganda, contener el deterioro de la credibilidad del gobierno y la pérdida constante de apoyos electorales. De ahí que, desde hace tiempo, hayan estado insistiendo en la importancia capital que la Presidencia de la UE tiene para España. Una presidencia que, a falta de teóricos éxitos de mayor entidad, se presta a ser utilizada por el impresionante aparato mediático-propagandístico que en España se encuentra vinculado a las tesis socialistas. Dentro de ese marco estos seis meses se han presentado como el tiempo crucial en el que se arbitrarán las medidas que consolidaran la recuperación y el relanzamiento económico de Europa, se profundizará en la constitución de Europa, se avanzará en los nuevos derechos sociales y se fundamentará la importancia de España en el mundo. Y todo ello tendrá como gran protagonista a José Luis Rodríguez Zapatero.
En esta campaña propagandística, iniciada hace meses, se ha transmitido la falsa idea de que José Luis Rodríguez Zapatero ocupa esa presidencia gracias a sus virtudes y capacidades como gobernante, procurando obviar que esa presidencia es por razón de turno y que además, a diferencia de las anteriores, se trata de una presidencia disminuida y compartida, ya que también desempeñan en la misma un papel fundamental el presidente del Consejo Europeo (Herman Van Rampuy) y el de la Comisión (Manuel Durao Barroso). Ello, no obstante, no ha sido un obstáculo para que Rodríguez Zapatero haya iniciado su caminar europeo con una acusada tendencia presidencialista, olvidando que la Agenda de la presidencia tiene más de acuerdo entre los países miembros que de programa unilateral de la presidencia.
José Luis Rodríguez Zapatero ha planificado estos seis meses de presidencia en clave interna más que externa. La Presidencia de la UE, lo que conlleva de presencia permanente, de declaraciones constantes, de sobredimensión personal, constituye una baza propagandística que el socialismo, falta de otros argumentos, se dispone a jugar a fondo.
Nadie ignora que el próximo semestre -en realidad todo el año- va a ser especialmente duro para España. Los datos macroeconómicos así lo indican. Las previsiones más optimistas estiman que el paro continuará creciendo; que la destrucción de empresas se mantendrá; que el consumo no se recuperará y que el endeudamiento continuará incrementándose. Hasta tal punto que muchos analistas internacionales consideran España como un país en bancarrota técnica, que pudiera necesitar para su mantenimiento la intervención de la Unión Europea. Con unos Presupuestos Generales inadecuados y falsos, con Planes Económicos puramente propagandísticos como los anunciados por el gobierno, con subidas generales de las cargas impositivas no parece probable que el gobierno pueda transmitir a la opinión pública dato alguno de carácter positivo en los próximos meses, ni que su imagen vaya a mejorar. De ahí que José Luis Rodríguez Zapatero se haya inclinado por extraer todos los réditos propagandísticos posibles de su paso por la Presidencia de la UE. En su lógica, con ello, intentará que el progresivo desgaste que lentamente el gobierno sufre, con la consiguiente pérdida de apoyos electorales, sea lo menos importante posible, manteniendo las expectativas de voto en una diferencia razonable que no se traduzca en el desplome electoral del socialismo en España.
En la lectura de José Luis Rodríguez Zapatero si la crisis económica es producto de una situación externa, la crisis americana, por lo que en ningún caso se considera responsable de la situación del país, las soluciones también deben venir de fuera. Por ello ha decidido iniciar su agenda europea por el tema económico, para estupor de aquellos países que entienden que la crisis en España tiene unos factores internos propios a los que el gobierno no ha sabido enfrentarse. Rodríguez Zapatero, amante de las frases para los titulares, ya ha anunciado que liderará la recuperación económica europea. A renglón seguido le han cuestionado en Inglaterra, Francia y Alemania, pero esto carece de importancia porque el presidente español estaba hablando en clave interna, para los españoles. Para él la Presidencia es una prórroga que tenía marcada en su particular calendario, una prórroga de seis meses a la espera de que los datos mejoren en el segundo semestre tal y como le indican sus asesores o al menos pueda presentar nuevas promesas que le otorguen una nueva prórroga. Para José Luis Rodríguez Zapatero la Presidencia forma parte del maná que necesita para atravesar el desierto de la crisis ya que, probablemente, espere poder aplicar en su beneficio la receta económica que mejor sabe utilizar: la subvención.
La Presidencia de la UE ofrece al gobierno una magnífica oportunidad para, durante los próximos seis meses, poder paliar la gravedad de los datos que se van a ir sucediendo. José Luis Rodríguez Zapatero y sus asesores van a manejar hábilmente los tiempos de tal modo que cada dato negativo se vea compensando por una declaración de intenciones del flamante presidente de turno de la UE. La Presidencia de la UE se va a transformar en la cortina de humo perfecta tras la que se oculte, nuevamente, la incapacidad manifiesta de José Luis Rodríguez Zapatero, ese es su objetivo y la brújula que guía sus pasos.
Francisco Torres (torres@semanarioatlantico.com) es licenciado en Letras, especializado en Historia Moderna y Contemporánea.