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11/01/2010
SEMANARIO ATLÁNTICO Bookmark and Share
ENTREVISTA A CARLOS MARTÍNEZ-CAVA: “La feudalización autonómica aumenta las diferencias entre los españoles”
Carlos Martínez-Cava es un hombre polifacético: abogado de reconocido prestigio, pluma afilada y comentarista político en numerosos medios de comunicación, responsable del departamento de asuntos jurídicos de Alternativa Española, ensayista con alma de poeta, agitador metapolítico de tintes gramscianos y admirador de Blas de Lezo. Muy conocido por los lectores de Semanario Atlántico, sus artículos y comentarios son extraordinariamente leídos, comentados y temidos por su claridad de exposición y de análisis. Nos recibe en su despacho profesional, en el castizo Paseo de la Castellana. A pesar de la incesante actividad que reina en el mismo, siempre consigue tiempo para atender a la prensa nacional e internacional que se interesa por sus análisis políticos.

¿Qué valoración hace de los acontecimientos políticos sucedidos en España durante 2009?

No puedo considerar el 2009 como un año positivo en la historia última de España. Salvo los éxitos deportivos, sinceramente no encuentro nada en lo político que nos haya servido para relanzarnos y comenzar la esperada regeneración nacional. Lo más negativo, sin duda alguna, es el fracaso del modelo económico que ha resultado en prácticamente cinco millones de desempleados y el aumento del nivel de la pobreza hasta niveles desconocidos en España. La crisis financiera no ha provocado un cambio de paradigma en la función social de los Bancos y Cajas, antes al contrario se vierte el mensaje de la urgente necesidad de una nueva reforma laboral que precarice aún más los derechos de los trabajadores, mientras el estrangulamiento crediticio ha ido aniquilando miles de pequeñas empresas que han tenido que cerrar o realizar expedientes de regulación de empleo de forma masiva para intentar sobrevivir.

La feudalización creciente que provoca el sistema autonómico ha aumentado las diferencias entre los españoles. El problema de la lengua –como instrumento separador- se ha convertido en una losa para la educación y en la desesperación de muchos españoles residentes en comunidades con hablas compartidas con el castellano (lengua oficial de todos como nunca debemos olvidar señala el texto constitucional). En el ámbito de la Sanidad, conozco ya más de un caso de familias que han tenido que trasladar su residencia a otra comunidad buscando un tratamiento sanitario adecuado porque en su comunidad autónoma no estaba garantizado. Y en materias como el agua, resulta bochornoso contemplar la apropiación de recursos que se hace por la vía de reservas estatutarias.

No obstante, sí podría señalar como esperanzador el desalojo democrático del nacionalismo en Vascongadas y el reciente nombramiento de Monseñor Munilla. Este último hecho tiene un gran contenido espiritual cuyos frutos veremos en los próximos tiempos.

Pero tengo la sensación de que no hemos tocado fondo ni en lo económico, ni en el proceso de descomposición. Las numerosas competencias que ya tienen cedidas las autonomías han dejado el Congreso de los Diputados de mero escenario de los enfrentamientos de los miércoles entre los portavoces de gobierno y oposición. Puro espectáculo vacío.

No pocos comentaristas consideran que el 2009 ha sido un año desastroso para España en política exterior y que hemos retrocedido no sólo años, sino décadas. Las diferentes crisis diplomáticas -Alakrana, Mauritania, Cuba, Sáhara Occidental, etc.- han sido constantes y Zapatero y su equipo se han visto desbordados. ¿Cómo describe la gestión diplomática del Gobierno en los conflictos citados?

2009 ha representado la constatación del descrédito de España frente a todas las naciones de nuestro entorno. Si ya la vergonzosa retirada de Iraq nos humilló a quienes ni siquiera aprobamos aquella intervención por razones morales, lo sucedido este año pasado ha supuesto alcanzar unas cotas de incompetencia insospechadas y que han hecho bueno a cualquier gobierno anterior en la gestión de los asuntos internacionales. El continuo freno que se pone a nuestras fuerzas armadas para intervenir en la defensa de la seguridad de nuestros intereses supone una frustración colectiva de intensa magnitud. No sólo la sensación de cesión a toda amenaza, sino también el sentimiento de tener un gobierno que falta a la verdad en la información que da a quienes, precisamente, les han elegido. Todo lo cual es gravísimo.

Es intolerable que sucesos como los ocurridos con nuestra enseña nacional tiroteada por patrulleras inglesas no hayan provocado –cuando menos- un incidente diplomático. O que nuestros guardias civiles sean detenidos por quienes siguen ocupando una parte de España supone, como ya he dicho, un grado más de frustración colectiva.

Las relaciones con Marruecos y el “caso Haidar” no parece haber hecho a casi nadie reflexionar sobre lo ilegítimo que resultó entregar una provincia española en 1975. Quizá sea oportuno recordar la obligación legal que tiene España ya que sigue siendo el administrador legal del Sahara Occidental ( aspecto que se ha pretendido ocultar con la reciente crisis por la huelga de hambre de Aminatou Haidar).

Legalmente, un país que es administrador, de lo que las Naciones Unidas considera “territorio no autónomo”, no puede nunca ceder en sus funciones o delegar en otro país la administración del territorio. Este es el caso del Sahara Occidental. Considerado por Naciones Unidas como uno de los diez y seis territorios no autónomos en proceso de descolonización existentes en el mundo y cuyo administrador legal era y sigue siendo España. Conviene recordar lo que, recientemente, ha dicho el Profesor Jose Luis Orella sobre esta cuestión: “España ha cometido una grave falta por desentenderse de un territorio del que sigue siendo su administrador, ya que legalmente no puede ceder a otro país esa administración sin el consentimiento del propio territorio en litigio y de las Naciones Unidas. Y eso nunca se ha producido. Según la ONU seguimos teniendo nuestra responsabilidad y además deberíamos formar a la policía y a las fuerzas armadas saharauíes, como hacemos con las afganas o las nicaragüenses, para mantener el orden público y que se pueda llevar a cabo el referéndum autorizado por la ONU.

Por no hablar de los 16.000 canarios que vivían allí y de la manera en la que se tuvieron que ir.

¿Cómo valora la intervención militar española en la guerra contra el terrorismo que se desarrolla en Afganistán? Son muchas las críticas -incluso desde ambientes liberal-conservadores- contra la estrategia militar desarrollada en ese país asiático y la opacidad en cuanto a los objetivos reales de la misión.

La intervención española va ligada a los compromisos europeos con Estados Unidos. No creo, ni mucho menos, que la operación militar en Afganistan obedezca a la conocida “lucha contra el terrorismo” y sí a otro tipo de razones de carácter geoestratégico muy ligadas a la seguridad del transporte energético hacia Occidente. Gran parte del petróleo usado en Estados Unidos proviene de Venezuela y del Golfo Pérsico, en tanto que Europa compra el petróleo producido en el Golfo Pérsico y el mar del Norte. Existe una región euro-asiática dotada de mayores reservas de petróleo y gas natural que las de Irán e Irak: El mar Caspio. Muchos de los grandes petroleros de occidente han acudido a la zona y han negociado contratos que valen miles de millones de dólares. Las firmas petroleras de Estados Unidos están muy bien representadas en estas negociaciones y dondequiera que se conduzca el comercio estadounidense, allí también se encuentran en juego los intereses nacionales. Las compañías petroleras de occidente, deseosas de descubrir nuevas reservas a un costo razonable, están interesadas en Azerbaiyán, Kazajstán, Turkmenistán y Rusia. Es posible que en cuestión de 15 a 20 años, las reservas petroleras de la región del Caspio puedan ser las terceras más grandes del mundo (después de las de Siberia Occidental y del Golfo Pérsico), y tal vez sean suficientes para contrapesar el petróleo del Golfo Pérsico. Otros campos petrolíferos en los países adyacentes de Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán, aumentan las reservas potenciales de energía barata a disposición de los países carentes de petróleo al mismo tiempo que atraen a inversionistas desde el exterior.

¿Qué ocurre? Que resulta difícil transportar el petróleo y el gas del mar Caspio y de Asia Central al mercado. La única forma viable de transportar cantidades suficientes de estos recursos para su uso comercial fuera de esta región, es a través de oleoductos, y hoy en día, el único oleoducto existente es aquél que atraviesa Chechenia, pasando por Bakú-Grozny-Novorossisk. Por eso, varias compañías petroleras importantes desean la construcción de oleoductos desde Asia Central a través de Herat y Kandahar, en Afganistán, hasta Quetta y Karachi, en Paquistán. La distancia es relativamente corta y lleva el petróleo al mercado del subcontinente de India. Sin embargo, Afganistán aún se encuentra envuelta en una gran inestabilidad.

El control militar y eliminación de toda interferencia parece ser muy importante para el futuro de esos suministros energéticos.

El que la intervención de Estados Unidos, primero, y del resto de naciones europeas, después, haya ido revestida de los pomposos bautizos de “lucha por la democracia y contra el terrorismo” no hace más que ocultar lo que en siglo XIX se hacía sin tapujos: una guerra colonial por el control de materias primas. Lo realmente tremendo es la hipocresía con que esta cuestión se trata y el manto de silencio consentido con que se acepta el envío de tropas al otro rincón del globo para fines tan poco explicitados.

No me resultan, por tanto, extrañas las declaraciones del JEME español manifestando su deseo de volver cuanto antes. Lo que me solivianta es la verdad a medias que se calla sobre esta misión que nada barata resulta a los caudales públicos españoles: sólo en 2009, el envío y mantenimiento de nuestras tropas en Afganistan ha supuesto 365 millones de euros.

Una de las grandes cuestiones de la vida nacional es la marginación del castellano en las autonomías con lenguas co-oficiales. De hecho, el 2009 se ha cerrado con una gran polémica en Galicia, en donde Feijoo, con inutil disimulo, ha traicionado una de sus principales promesas electorales. ¿Cómo analiza estos hechos? Como abogado, ¿qué posibilidades de acción legal tienen en su mano aquellos que quieren defender su derecho a emplear el español en su vida diaria, de una forma pública y privada?

Lo más terrible de esta cuestión son las historias individuales que se han ido conociendo de familias que han visto suspender a sus hijos por querer estudiar en español y examinarse en español. Podríamos hacer un resumen de los incumplimientos y problemas que la resolución de Nuñez Feijoó va a provocar a los españoles residentes en la región gallega y no sería otro que señalar que la traslación de la decisión de aprender o hablar en castellano no puede quedar como una libre opción sino que debe ser siempre el reflejo de lo que la Constitución del 78 dice en su artículo 3, que “el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. Restringir ese derecho o dejar que sean los padres los que tengan que optar, supone ya un abandono de la propia Administración sobre un derecho garantizado.

El Decreto de Feijoó ha provocado un gran desánimo e indignación en todos los movimientos cívicos creados para la defensa de la lengua española y que querían respirar tras la asfixia del gobierno social-nacionalista. Estos movimientos habían dado un voto de confianza al PP allí y ahora se sienten profundamente traicionados. Esto no aumenta sino la desconfianza en la clase política y es muy negativo para el buen funcionamiento de una sociedad. Estos días escuchaba testimonios desgarradores de familias gallegas que me decían: “Feijoo y su decreto de imposición de lengua por cuotas y porcentajes ha borrado esa sonrisa de la cara de mi hija, de la misma forma que la borraron durante 2 años los independentistas.

¿Cómo se le explica a una hija que todo aquello por lo que ella luchó, aquello que hizo que la suspendieran, tuviera que repetir curso y cambiar de colegio porque la persecución era tan letal que enfermaba con el simple hecho de tener que volver al cole el lunes y vió como su madre luchaba no ha servido para nada?? ¿Cómo se le explica a una hija menor de edad la diferencia entre la izquierda y la derecha de este país, llamado España?”

¿Es, en definitiva, la cuestión lingüística un problema que emana del modelo de Estado basado en la cesión sin fin de competencias hacia las autonomías?

Sin duda porque la propia dinámica de cesión de competencias ha atribuido un poder casi exclusivo a las autonomias sobre esta cuestión, y se está utilizando la lengua como instrumento de dominación totalitaria y causa de enfrentamiento entre españoles y de incremento de poder feudal entre regiones. Algo que nadie deseaba cuando se pergeño el texto constitucional, pero que el efecto profundamente perverso del nacionalismo separatista ha instalado.

Hace escasos días, Ramón Peralta -profesor de Derecho Constitucional y colaborador habitual en Radio Intereconomía- presentó una propuesta regenerativa no sólo de las instituciones, sino también del propio Estado, que recuerda sobremanera al modelo estadounidense. ¿Qué opinión le merece esta propuesta?

Tengo la enorme fortuna de disfrutar de la amistad de Ramón Peralta por los muchos programas que hemos compartido con ese gran periodista que es Enrique de Diego, al que también podemos leer aquí, en Semanario Atlántico, y su propuesta es formidable. Es el desarrollo práctico de lo que él ha venido escribiendo y que tomó cuerpo en su libro “La Constitución como sistema de Libertad”. Yo, comparto plenamente el análisis y soluciones que propugna el Profesor Peralta y me gustaría que se crearan Foros o Mesas Redondas de gente independiente que llevaran ese mensaje a la sociedad civil. Y pienso en personas como Jesus Neira o Monserrat Nebrera como constitucionalistas y politologos muy capaces de hacer inteligible esa refundación de España que late en las líneas de Ramón Peralta.

Si queremos recuperar la libertad como ciudadanos y la soberanía de España, ahí tenemos un camino.

Siendo como es Ud. un jurista de dilata trayectoria, ¿qué opinión tiene sobre las reformas legales en clave feminista radical que ha puesto en marcha el Gobierno Zapatero?

Muchos fueron, por desgracia, los que pensaron que Zapatero en el gobierno duraría poco y que su capacidad intelectual era muy reducida. En España estamos asistiendo a una serie de legislaciones (muchas de ellas de clara intención de ingenieria social) que son el fruto de las ideas que han ido sustituyendo a la lucha de clases tras la caida del Muro de Berlín. Esto lo ha contado muy bien Jesús Trillo Figueroa en su libro “La ideología invisible”. La Ley más importante no ha sido la legalización de los llamados “matrimonios” homosexuales, sino la aprobada contra la llamada “violencia de género”. Bajo la justa persecución de la violencia ejercida en el ámbito doméstico se ha creado un marco donde a igual comisión de hechos, la tipificación penal es distinta según sea hombre o mujer quien lo cometa. Estamos en una clara regresión del Derecho Penal al llamado “delito de autor” de claras resonancias nacional socialistas. Los frutos de esa ley los ha puesto de manifiesto con indudable valentía el Juez Serrano al sacar a la luz los numerosos casos de denuncias falsas de mujeres a hombres dentro de procesos de separación para la obtención de ventajas patrimoniales; de hombres asesinados por sus mujeres (y silenciados expresamente estos casos por los medios de comunicación) y los crecientes suicidios entre la población masculina por situaciones de desprotección de la ley en materia de custodia de los hijos o reparto del patrimonio conyugal.

A mi juicio, hay que hacer una revisión muy dura sobre esta legislación ya que la publicidad que se le dio no ha traido los fines perseguidos y sí vemos un tinte totalitario muy claro.

Acaba de señalar a la caida del Muro de Berlín como el inicio de una nueva forma de acción política de la izquierda. ¿Cómo define a la izquierda actual? ¿Qué objetivos e ideales la mueven?

1.989 marca el fin del totalitarismo comunista –en la forma que lo conocimos desde 1.917-. Pero fue un fin por derrumbe económico, por imposibilidad de seguir sobreviviendo, no por derrota ni militar ni política. La prueba es que el totalitarismo se metamorfosea y sigue persiguiendo los mismos fines que entonces: el aislamiento del individuo, deconstruyendo todos los lazos orgánicos que le hacen ser “uno” en relación con “otros”. De esta forma, vemos el empeño en destruir el vínculo familiar: mediante el enfrentamiento del hombre con la mujer y viceversa. La ruptura de toda autoridad familiar de los padres sobre sus hijos y del derecho a educarlos sin interferencias. Y la propaganda (yo diría casi satánica) de hacer creer a las adolescentes que son dueñas de su cuerpo hasta el extremo de convencerlas de tener derecho a destruir la vida que puedan llevar en sus entrañas.

Es por tanto una izquierda que rompe todos los vínculos orgánicos para dejar inerme la persona frente al Estado. Esa y no otra es la esencia de lo totalitario. No en vano –y es muy curioso- se ha vuelto a poner de moda leer a Hannah Arendt, porque de ella volvemos a aprender qué es lo totalitario y nos estremecemos reconociéndolo a nuestro alrededor.

Y es una izquierda que, en la persecución de sus fines, no duda en destruir también todo vínculo de la persona con su dimensión transcendente, aunque que para ello tenga que tomar partido por el Islam (que penetra demográficamente en Europa) para afirmarse. Pero esta opción por lo islámico no deja de ser una forma de suicidio que, espero, no ver hecha realidad plena nunca.

El predominio cultural y político de la izquierda en España es innegable. ¿Qué herramientas pueden esgrimir los liberal-conservadores para contrarrestar ese dominio? ¿La nueva revolución conservadora iniciada con Ronald Reagan en Estados Unidos es un ejemplo válido que podemos seguir en España? ¿Hay otros ejemplos?

En España se ha entregado voluntariamente todo el poder cultural a la izquierda desde hace bastante más de treinta años. Se ha renunciado a toda pedagogía comunitaria sobre la importancia del valor del individuo, de la libertad de educación y de lo esencial que es mantener una identidad nacional fuerte y vigorosa (sin que ello suponga renunciar a la libertad de mercado). No soy yo, sino voces mucho mejor autorizadas que la mía, quienes han denunciado esto. No encontramos en los think tank conservadores una sola referencia al pensamiento español. Todas son extranjeras. Le pongo un ejemplo: el último libro de Esperanza Aguirre sobre grandes discursos no contiene una sola referencia a politicos españoles. ¿Es que Maura no existió? ¿No existió Calvo Sotelo? ¿No existió Ortega y Gasset y sus discursos sobre el Estatuto Catalán o el “No es esto, no es esto”? Y le podría poner muchos más ejemplos.

Sin duda es absolutamente necesario, para un resurgir nacional, para una refundación de España, el apoyarnos en nuestra identidad. Y eso solo se puede hacer reconociendo, sin complejos, la existencia de pensadores que, antes que nosotros, ya afirmaron el porqué de nuestra existencia pesarosa y sin rumbo. Todos los maestros del 98 están ahí, para descubrirlos en toda su frescura.

Me pregunta por Reagan. Y no puedo mas que aceptar y venerar enormemente a un hombre que, en su sencillez, supo hablar de cuestiones complejas con palabras de compañero de la calle, de padre de familia y de amigo a todo un pueblo. De alguien que supo afirmar la Libertad del hombre apoyada en la Verdad (porque ése es el camino y no el inverso como dice nuestro ínclito Presidente Zapatero). Y Reagan supo, de la mano de todo el asociacionismo cristiano ganar mucho antes el terreno cultural que el político. En el fondo, estaba siguiendo el patrón de Gramsci en sentido opuesto. Y eso es lo que yo siempre he propugnado y defendido: una derecha social que tenga un presencia fuerte de cuya mano venga el triunfo político.

Lo que es ilusorio es pretender ganar unas elecciones sólo por el demérito del contrario o por su fracaso en política económica. Lo dramático en el caso de España y la oposición que se hace es no pensar derogar ni una sola de sus leyes ideológicas ni se tiene otra visión antropológica de la sociedad más libre y fuerte que la izquierda.

Hagamos un pequeño ejercicio de ucronía. ¿Cómo cree que se desarrollará el 2010 en lo político?

Más de una voz ha expresado que tenemos el peor gobierno y la peor oposición posible. Posiblemente veamos la perpetuación en este año de lo ya visto en el 2009: incompetencia y claudicación en politica exterior; incapacidad de la Oposición para plantear una enmienda a la totalidad y desbancar al gobierno; ausencia de medidas económicas para frenar la crisis económica y reducir las astronómicas cifras de desempleo. Y descrédito exponencial de toda la clase política que, ya hemos visto, ha pasado a ser el tercer problema para los españoles.


 
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