La culpa del paro estructural es del duopolio que nos gobierna
El Gobierno lleva tiempo tratando de convencernos de que merced a su
Plan Nacional de Reformas se ha evitado que la destrucción de empleo
fuera mayor pues ha conseguido desacelerar su crecimiento. Truco
contable, porque la realidad es que dadas las tasas españolas el
incremento del paro –salvo colapso económico final– por fuerza tenía que
ser menor, independientemente de las reformas en materia laboral que,
según las tesis del Gobierno, solo permiten salvar parte de los puestos
amenazados. Pero este año se cerrará con 550.000 parados más.
Cabría recordar que lo que la propaganda popular antes de las
elecciones transmitía era que se iba a crear empleo desde el minuto
cero; que después hemos asistido al continuo anuncio del último
trimestre de cada año en el que se crearía empleo y ahora ya se asegura
que el PP acabará la legislatura con setecientos mil parados más. No
cabe mayor fracaso, cuando además se presenta como gran aportación que
no hubiera más.
Ahora bien, de ese 27% de población activa en paro, de ese 57% de
jóvenes en paro, existen responsables conyunturales y estructurales. El
coyuntural, Zapatero. Los estructurales, sin embargo, son
responsabilidad del duopolio que nos gobierna porque ellos admitieron
como válido, por razones políticas, un PIB fuertemente desequilibrado
hacia el sector servicios, con empleos poco estables, en vez de iniciar,
aprovechando la bonanza, un cambio verdaderamente estructural de
nuestro PIB. No invertimos en lo fundamental: el I+D+i, industria y
sector primario; se prefirió lo especulativo a lo productivo y la
aparente riqueza cayó con el primer viento de crisis. Resultado: parados
y emigración.