Pío Moa vuelve al franquismo
 
 

Pío Moa vuelve al franquismo

 
Publicado el 26 de Junio 2015
 
 

Su nuevo libro pretende cambiar la historia de la posguerra. Sostiene que la represión fue mucho menor que en Francia e Inglaterra y que el hambre fue culpa de los aliados.

Pío Moa presentó su último libro, `Los mitos del franquismo` (La Esfera de los Libros) en la sede del partido Alternativa Española, uno de esos nuevos partidos que tratan de romper el bipartidismo, aunque sus expectativas no parecen a la altura de las de Ciudadanos o Podemos. Moa quiso responder en su intervención, igual que hace en su libro, a lo que considera "permanente ola de falsificación" del franquismo.

Citando a Julián Marías, que abogaba por la necesidad de despejar el horizonte social por medio de la verdad y desterrando la mentira, constató que, en el tema del franquismo, "no se ha establecido el horizonte de la veracidad". Parte de la culpa la tienen algunos franquistas que, como dijera Ricardo de la Cierva, han defendido tan mal la memoria del general que han dado armas a sus detractores.

Moa destacó algunas mentiras "de la izquierda y los separatistas, seguidos por la derecha", entendiendo por ésta (aclaró ante un público presumiblemente de derechas) "al PP y compañía".

Dos de esas mentiras son el hambre y la represión de la posguerra. El hambre que hubo, dijo, fue porque Franco heredó una España devastada por los experimentos revolucionarios de la izquierda, por el semiboicot ilegal de Gran Bretaña sobre España durante la Segunda Guerra Mundial, y por el aislamiento ("ilegal y criminal, porque España no había participado en la Guerra Mundial") a que la ONU sometió al país para provocar la hambruna y, con ella, la caída de Franco. No lo logró por los créditos de la Argentina de Perón.

La represión tras la Guerra Civil -siguió Moa- se debió a que aquí quedaron los criminales del Frente Popular sobre los que cayó el peso de la ley. Pero esa represión se ejerció siempre por la vía legal, con juicios, al revés que en Francia e Italia, donde al final de la Guerra Mundial hubo en cada caso entre 10.000 y 40.000 asesinados sin juicio.

En cuanto a los números de la represión, Moa rebatió los que suelen darse en numerosas publicaciones: "Estos dan números absolutamente fantásticos", dijo, sin citar el nombre de ninguno de "estos" (sólo más adelante citó a Paul Preston, que seguro que entra en el paquete). Incluso los aproximadamente 25.000 sentenciados a muerte y ejecutados (otras tantas sentencias no se habrían cumplido) que dio Salas Larrazábal, Pío Moa, a la espera de un estudio definitivo sobre un archivo recientemente abierto en Ávila, los reduce a menos de la mitad.

En el capítulo de los elogios a Franco, afirmó que sale muy bien parado en comparación con políticos coetáneos como Hitler, Mussolini, Churchill, Roosevelt o Adenauer, que un gran mérito suyo fue reconstruir el país sin ayuda externa, que fue un gran militar que ganó todas las batallas de la guerra y que no fue sanguinario, como sí lo fueron Churchill y Roosevelt que bombardearon las ciudades alemanas.

 
 
 

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