Pedagogía Patriótica
 
 

Pedagogía Patriótica

 
Publicado el 26 de Junio 2015
 
 
Resulta evidente que las encuestas no son un artículo de fe y que suelen estar cocinadas para que los resultados satisfagan, aun cuando sea levemente, al que las encarga. Ahora bien, sería insensato menospreciarlas porque lo que sí indican son tendencias. Viene al caso porque he estado repasando las encuestas publicadas que vienen a justificar el auge del independentismo, fundamentalmente en Cataluña; aunque a ello se hayan sumado los nacionalistas vascos (me sonrío al leer que sobre un 8% son independentistas pero sólo si con ello salen ganando económicamente).
No voy a entrar a valorar los resultados en función de la muestra o de las desviaciones que en estos casos suelen ser abultadas. Simplemente dejar constancia de que en el ambiente opresivo que se vive en Cataluña muchos ciudadanos declinan contestar o contestan aquello que es grato al nacionalismo por temor a los mil oídos. Lo innegable es que el número de independentistas es cada vez mayor, dentro de su horquilla claro está, y que cada vez está más extendido entre los jóvenes. Lógico, porque las dos últimas generaciones han estado sometidas a la dictadura del pensamiento nacionalista, al proceso de creación desde arriba, artificialmente, de una conciencia antiespañola y de un sentimiento identitario a la contra (se es nacionalista independentista porque se piensa que es un territorio explotado que ganaría mucho más siendo independiente). Lógico, porque carecemos de pedagogía patriótica. Los Gobiernos de los últimos treinta años, de uno y otro signo, por su connivencia pactista con el nacionalismo, proscribieron el amor a la Patria; entregaron el concepto de España y privaron a varias generaciones del necesario conocimiento. Es más, en mayor o menor medida, todos, peperos y socialistas, han contribuido a diluir el concepto de España para aupar la idea del Estado -en vez de la Patria- de las Autonomías, sembrando simientes de pequeños nacionalismos, de pequeñas identidades, para encontrar hechos diferenciales puntuales con los que mantener ideológicamente las artificiales Comunidades Autónomas.
Enfrentarse al nacionalismo, a la expansión del independentismo, sólo con lo que diga la ley, que además no se va a utilizar, es ir directamente al suicidio. Para comenzar a poner punto y final a este proceso de desintegración por fases, cuyo primer objetivo es convertirnos en un Estado Federal asimétrico con unidad en la Corona eso sí, lo fundamental es desarrollar una contraofensiva cultural, realizar una adecuada pedagogía patriótica, difundir el concepto de España -no esa mamarrachada de la marca España- y exaltar nuestra rica historia común en la que la unidad nunca es equivalente a la uniformidad.
 
Rafael López-Diéguez
 
 
 

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