GÉNOVA 13 EN MODO PÁNICO
 
 

GÉNOVA 13 EN MODO PÁNICO

 
Publicado el 11 de Septiembre 2016
 
 

Los arcanos son insondables, por ello algunos comentaristas de la actualidad política -como quien esto firma- vivimos en la zozobra que supone intentar explicar una realidad que siempre está en movimiento, aventurando lo que puede devenir el futuro leyendo tras las palabras y los comportamientos.

La sesión de la también "no investidura" del viernes mostró dos cosas: primero, la enorme frustración del Partido Popular; segundo, lo inamovible de la posición de Pedro Sánchez y del PSOE. Mariano Rajoy acudió al Congreso sabiendo que no iba a ser elegido y que, pese a los cantos de sirena y los editoriales de El País, pese a los reiterados intentos de mover el sillón de Pedro Sánchez y de alentar la revuelta interna, los socialistas tenían decidido cuál era su opción: ir a nuevas elecciones. En el Cuartel General de Génova 13 ya tenían asumida la derrota táctica en la investidura, esa que Francisco Marhuenda, el mejor defensor de Rajoy y del PP, había anunciado hace semanas para poner la venda antes de la herida. Génova 13 y Mariano estimaban que con la amenaza de ir a las elecciones en Navidad, la difusión de la idea de "yo o el caos" y la carambola vasca podían conseguir un gobierno a finales de septiembre. A fecha de hoy ya ni con la carambola parece posible.

El miedo a votar en Navidad y facilitar -llegado el caso- un gobierno en Vascongadas PSOE-PNV, junto con la humillación gallega a los socialista merced a la enésima victoria del PP y a la fuerza amenazante para ellos de la marea podemita -por eso Pablo Iglesias optó por mantener las confluencias- facilitaría la abstención socialista en una nueva propuesta de investidura de Mariano. Así pensaban en Génova hasta el viernes.

A Mariano alguien ha debido venderle el cuento de la lechera con final feliz y no se esperaba la ruptura del cántaro antes incluso de que 180 diputados le dijeran NO. A las primeras de cambio Albert Rivera ha roto el sueño de los populares desvinculándose del pacto de los 170 al otear que habrá elecciones. Y a las primeras de cambio los santones del PSOE han encontrado cómo trasladar al PP la presión que estaban ejerciendo sobre Sánchez: el problema es Mariano. Lo que nos lleva a un nuevo callejón sin salida, pues nadie en su sano juicio en el PP -los ternerillos, las nuevas caras del PP, esas que repiten clónicamente los mensajes de tele en tele, aún no tienen fuerza (Casado tendrá que esperar)-  está dispuesto a ceder en esta cuestión. Al machacón y rutinario "Sánchez tiene la culpa" se va a oponer un "Mariano tiene la culpa" al que se va a apuntar todo el mundo. 

Muy pocos creen hoy que sea aún posible evitar las terceras elecciones. Dejemos a un lado la sanchada bufa del líder socialista, fruto del calentón playero, de que va a hablar con PODEMOS y Ciudadanos para intentar ser presidente, cuando ni Iglesias ni Rivera están dispuestos a inmolarse en semejante tripartito o abstenerse para que un dúo fuera posible, aunque me temo que Sánchez quiera jugar a que por la gobernabilidad sea el PP el que se abstenga ante un gobierno Ciudadanos-PSOE en minoría. Aunque todo esto no sean más que maniobras para tratar de aminorar los daños electorales que lo que hemos visto y vivido pudiera causar.

Por todo ello, porque la campaña electoral quedó abierta el viernes 2 de septiembre, en Génova 13 entraron en modo pánico. ¿Y sí...? Lo primero, remediar la trampa de la Navidad, el cabreo generalizado de los españoles contra el PP, porque a pesar de los aplausos de la bancada popular el responsable del desatino tenía nombre y encima nos querían tomar por tontos. Afortunadamente todos los partidos estarán de acuerdo en el cambio, pero la sesión en el Congreso para realizar la modificación será un mitin contra Mariano. Lo segundo, rezar por la mayoría absoluta del otrora sustituto en ciernes de Mariano porque de lo contrario habrá gobierno PSOE-PODEMOS o viceversa con todo lo que ello supondría en Galicia dando aire al "Sí se puede". Lo tercero, que PODEMOS no gane en el País Vasco. 

Génova está en modo pánico porque una cosa son los datos demoscópicos y prever a quién beneficiará una hipotética alta abstención, que se da por descontada, y otra la reacción final de los votantes.  En Génova ya han decidido que el enemigo es Ciudadanos, pero hay que combatirlo sin que se note porque Rivera ha salido fortalecido, al contrario de lo que se afirma, en los sectores centristas. También que es necesario movilizar a los mayores de 60, los que votan contra el PSOE y contra PODEMOS, que es el gran granero de votos del PP, esperando a la vez la desmovilización del resto de los sectores de voto, pero para eso cuentan con La Razón, Marhuenda y 13TV. Para todos los demás está claro que la pieza a abatir se llama Mariano Rajoy. 

Habrá elecciones, salvo que las carambolas gallega y vasca funcionen, porque todos entienden que van a salir ganando: Mariano, porque se ve con casi mayoría absoluta; Ciudadanos, porque cree que romperá su techo y será la llave decisoria para formar gobierno; Sánchez, porque estima que tendrá más escaños y conjurará la amenaza podemita; ¿Garzón? con ver su cara colgada de las farolas será feliz; Iglesias, por si logra el sorpasso y llega a ser jefe de la oposición, aunque PODEMOS es hoy un pollo sin cabeza que difícilmente sumará más votos. Pero todo esto es lo que dicen las encuestas de consumo interno porque el cabreo de los españoles y su rechazo a toda la clase política, pero en especial a sus dirigentes, no se sabe hasta dónde nos puede llevar.

Posdata: modo pánico en Génova 13, porque ahora viene el crecimiento del paro por el fin de los contratos temporales veraniegos -esos que los populares se empeñan en ignorar-, por la ausencia de los repuntes por contratación en Sanidad y Educación -las Comunidades han sido ingeniosas a la hora de recortar sin que se note- y por la caída en el sector de la construcción. Y, por si fuera poco, la idiotez o la chulearía, vaya usted a saber, de nombrar a un ex ministro, que tuvo que dimitir por mentir en el caso de los papeles de Panamá, candidato al Banco Mundial para después ofrecer una panoplia de vergüenzas. Y ahora a esperar la carambola gallega y vasca.


 
 
 

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