El extraño e inesperado VOX del ideólogo de VOX
 
 

El extraño e inesperado VOX del ideólogo de VOX

 
Publicado el 06 de Febrero 2019
 
 

Antes de sentarme delante del ordenador para escribir este artículo aguardaba, inútilmente a lo visto, a que alguien desautorizara a quien se ha presentado como ideólogo o “el ideólogo” de VOX. 

Quizás en otro momento no pasaran de ser sus palabras una declaración más, pero en unos días el “partido emergente” celebrará su Asamblea General en la que debemos suponer que precisará su discurso ideológico ante la campaña electoral que ya está abierta. Cierto es que no son usuales las grandes declaraciones ideológicas por parte de los dirigentes de VOX. No sé si esto es producto de una calculada ambigüedad o, simplemente, la falta de desarrollo programático. Ello es así, salvo que retrocedamos en el tiempo a planteamientos de la primera hora que es difícil saber si el partido sigue asumiendo. Introducirse en el acervo de declaraciones, frases de discurso y mensajes de los seguidores/militantes de VOX en la red puede conducir a un auténtico  mar de dudas.

Ignoro si es cierto que el señor Rafael Bardají López es desde hace unos meses, tras su fichaje, el ideólogo de VOX o, como se anota en el pie de foto de la entrevista concedida al diario EL MUNDO, “uno de sus referentes ideológicos”. Si es así, y no hay por qué dudarlo a esta hora, sus afirmaciones no tienen desperdicio porque podrían marcar las líneas ideológicas del discurso de VOX en los próximos meses. No es que sea el planteamiento novedoso. La realidad es que leídas sus frases más parece retroceder en el tiempo político, pues, aunque no lo diga, nos retrotrae al mensaje de ser el verdadero PP tras el abandono del PP de sus señas de identidad. Lo que dicho sea de paso también es muy relativo en no pocos aspectos ya que algunos de esos abandonos estaban en el discurso del PP desde mucho antes de Rajoy, lo que ocurre es que sus militantes y votantes se negaban a aceptarlo.

Lo que a estas horas no pocos se  preguntan es quién es el tal Bardají, el proclamado ideólogo de VOX. No es difícil rastrear su revelador currículo, que explica perfectamente muchas de las cosas que dice. Y siendo mal pensado, dadas las etiquetas que le sitúan entre los “neocons posmodernos” que miran hacia cuanto arriba de los EEUU y que han escalado posiciones dentro del propio PP desde hace tiempo, cabría preguntarse si el reciente cambio del PP a VOX del ideólogo Bardají pudiera achacarse a que no vio posible tener el puesto rutilante de cerebro gris del ascendiente Casado y su grupo. Pudiera ser. Recordemos que Bardají López fue, junto con Casado en 2010, fundador del Friends of Israel Initiative. Profesionalmente es, según se informa publicista, sociólogo y politólogo. Su carrera profesional ha discurrido entre la asesoría política y los think tank liberales. Esos lobbys privados de influencia política creados para alimentar discursos y ser mentores del centroderecha hispano dado que la izquierda pasaba de sus mensajes. En esa carrera ha pasado por el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), el Real Instituto El Cano, FAES y la asesoría de los ministros de defensa del PP Serra y Trillo (la gestión del último puede ser considerada de todo menos acertada). Según las malas lenguas también ejerció como colaborador/amanuense en los discursos de Aznar. Leo para completar el retrato que anda o andaba de consejero de lo que algunos califican como “fondo buitre” (Company Overview Global Precision Research). Datos con lo que se entiende mejor cuanto vierte en la entrevista y cómo es el VOX que dibuja.

Anoto que, a mi juicio, presentándose como politólogo e ideólogo, sus declaraciones me parecen cuanto menos de una superficialidad de libro, no exentas de demagogia y de ser pastillas de argumentario para contestaciones ante preguntas incómodas (algo que tienen todos los partidos); trufadas, eso sí, con herencias de los arquetípicos complejos del Partido Popular. A ratos, más que construcciones ideológicas, me parece su planteamiento más próximo al vendedor ambulante con el que se suelen comparar a los “neocons posmodernos” que viven pendientes del estilo de la política espectáculo. Algo en lo que confluyen estéticamente, por otra parte, el PP y VOX. Eso sí, después de leer la entrevista, no sé qué pensarán algunos votantes de VOX. Puede que Bardají, tan recién salido del PP y después de tantos años en los “laboratorios de ideas” parapopulares, piense que sigue funcionando la tesis de que se puede tener a una base cautiva fiel, aunque luego no se mantengan sus postulados porque esa base no entra en estos debates. Ya veremos, porque la sociología electoral está hoy sometida al poder de la red, y las tendencias electorales van a cambiar con suma velocidad a partir de ahora (debiera aprender de lo sucedido en Andalucía y sus resultados inesperados).

Hay, aparentemente, no pocas incongruencias en las afirmaciones del ideólogo. Hay mucho de respuesta preparada en las afirmaciones de Bardají. Esas respuestas a la contra que parecen decir algo con sentido. Para ser un sociólogo y un politólogo parece ignorar –o lo oculta porque le conviene– que VOX ha crecido en voto, además de por estar a la contra, por abordar determinados temas en una sectorialización de nichos electorales que le ha dado un buen resultado. En esta línea era relativamente fácil identificar el discurso de VOX. Sin embargo, el ideólogo, se empeña en definirnos o redefinirnos lo que es VOX y es ahí donde se produce el cortocircuito o la carcajada. Pero nada es inocente ni carece de mochila fijada a la espalda.

Resulta que ahora VOX es populista o parapopulista o prepopulista o pospopulista –ya veremos–, aunque sería de un populismo particular: “si populista es defender al pueblo español, yo soy populista”. Explicación de aurora boreal. Menos mal que es un politólogo e ideólogo el que lo afirma. Curiosamente, en estos juegos dialécticos, no se diferencia tanto del estilo de Pablo Iglesias. No sé si compartirán lecturas de manual de politología y sociología electoral.

Más perplejo te deja cuando tratamos aclarar el galimatías que subyace en la entrevista a la hora de definir al partido verde pistacho. Hay, eso sí, en el subsuelo, sombras del discurso iniciático de VOX, que no sé si sigue manteniendo o si él lo reclama entre líneas: ser el verdadero PP (curiosa su mención a la decepción ante Casado que se cuela en las afirmaciones). Vayamos por partes.

Poco futuro le auguro a su propuesta para enfrentarse a las “tres derechas” que utiliza la izquierda: Ciudadanos no es de derechas (centro-izquierda), el PP no es la derecha (centro) y VOX quiere consolidarse frente al PP siendo de derechas. Ojo, porque esta es también la tesis de Casado: el PP es el centro dialogante con las otras dos fuerzas y por tanto el legitimado por su centralidad para gobernar.

El problema es que según se deduce de sus palabras tampoco está cómodo con la acepción “derecha” por lo que se refugia en la deconstrucción. Así pues, tampoco ellos son de “derechas” –aquí sin duda le pesa su biografía– porque se presentan como “la derecha no tradicional” (¡!). Y me lío en figura retórica porque según sus declaraciones –son de un politólogo e ideólogo– la derecha tradicional sería la Falange, los franquistas, los que fusilaban… Sorprendente, porque el discurso de VOX se ha dirigido y se dirige con fruición a esa “derecha tradicional”, que es la “derecha militante”, la que se moviliza, que daba sus votos a cambio de nada al PP. Pero ahora el ideólogo de VOX los desprecia y, en cierto modo, los insulta con el anatema.

Los “neocons posmodernos”, los fans del think tank frente al discurso elaborado –ahí tienen la última convención del PP– , a veces se pasan de la raya o se rayan. Va más allá el “referente ideológico” de VOX, pues como el partido pistacho es, según su definición, de “derecha no tradicional” pero de derecha, no puede ser “transversal” (anda liado el politólogo con la derecha tradicional y la nueva derecha a la que pretende alejar de VOX). Sin embargo, al mismo tiempo, encuentra en VOX “elementos antisistema” colindantes con la “izquierda y el centro”. Galimatías que, más allá de la política hecha a base de frases, ya me gustaría que nos explicara, porque la gramática y la precisión conceptual no parecen casar en su discurso.

Como era de esperar afirma no ser de ultraderecha. Mejor debiera haber dicho: no queremos ser de extremaderecha.  Asumo que es su obligación decirlo, pero debería asumir que las calificaciones/descalificaciones políticas no están en función de las apetencias propias, sino también de las ajenas. Y las ajenas, la izquierda, ya ha decidido que VOX es de ultraderecha y sus votantes, menos acomplejados que el ideólogo, me parece que han decidido decir aquello de: “Sí, pasa algo”.

Reconozco que el simplismo es un arma útil, pero en un ideólogo/politólogo, que da la entrevista bajo tal rótulo, es un tanto anómalo el recurso. Sigamos: como no son de ultraderecha hay que trazar una línea con un recurso tan viejo como reiterado, los de ultraderecha son otros. Y ¿quiénes son esos? ¿quiénes son la ultraderecha frente a la que VOX debe situarse? Lo contesta como si cambiando de bando anduviera por los platós de la Sexta. Pues eso, los falangistas, los franquistas –aunque mida la palabra (“no defendemos el franquismo”)–, los que fusilan a los que no piensan como ellos. Lo que ha debido de dejar ojiplático a más de un votante de VOX de esos que en algún mitin han gritado aquello de “¡Franco, Franco, Franco!”. Textualmente ha dicho: “no somos de ultraderecha. Somos la derecha no tradicional. No tenemos nada que ver con la tradición de Falange, ni defendemos el franquismo. No queremos abolir los partidos ni llevar al paredón a los que no piensan como nosotros”.

Mas hilarante resulta cuando, en lógica correlación, abre el desenganche con Le Pen, que sí es de ultraderecha, con que el “hay pocas concomitancias” (no puedo sin rebajarle la importancia de sus títulos comentar una razón tan poderosa como la de “no podemos olvidar que los franceses nos invadieron”). ¡Pero, si Abascal se pasó meses de viaje para hacerse fotos con Marine Le Pen que fueron convenientemente aireadas aquí para replicar el efecto Le Pen! Ahora se tendría que pensar que aquellas visitas solo eran para captar votos. Lo que traducido significa que VOX, por mucho que hable de soberanía con respecto a Europa, no parece que vaya a sumarse a la corriente euroescéptica, como no lo hizo cuando se presentó con Vidal Quadras al frente y anunciaban que formarían en el Partido Popular Europeo. Pero habrá que esperar a ver cuál es el discurso de VOX con respecto a la UE. De lo que no hay duda es de cuál es el discurso de Bardají, plenamente identificado con la UE; un euroapasionado. No lo juzga suficiente y va más allá al intentar descalificar, pese a los halagos parciales a Trump, a Bannon, uno de los artífices del triunfo del presidente norteamericano, al que muchos situaban en la órbita de apoyar a VOX. Curioso cuando la principal figura de los planteamientos de Bannon en Europa es Marion Le Pen, quien a su vez había hecho declaraciones de bienvenida a VOX. 

Renuncio a entrar en su concepto de civilización, que no sé si confunde con ser civilizado, y su referencia con respecto a la inmigración. Ahora bien, no puedo menos que resaltar su falta de poso conceptual cuando nos dice que España se constituye frente a los invasores musulmanes. No cabe mayor “despiste”. España se reconstruye tras la “pérdida de Hispania” para recuperar Hispania, aunque Bardají López parezca olvidarlo. Y es que el señor Bardají es ahora un nacionalista liberal más que un liberal nacionalista, cuyos referentes deben estar en el siglo XIX, y por eso ve unos extraños rasgos comunes entre el identitarismo de los nacionalistas/independentistas y el mal llamado “nacionalismo español” –en el dislate la diferencia para él es por lo visto solo temporal–. Menos mal que no nos ha hablado del patriotismo constitucional o quizás lo haya dejado para otro día.

Reitero, que nadie piense que las afirmaciones de Bardají son inanes, forman parte del juego de tronos  que emerge de forma externa, dándole visibilidad, en VOX

 
 
 

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