¿Dónde crear empleo?
 
 

¿Dónde crear empleo?

 
Publicado el 26 de Junio 2015
 
 

Parece que nos acostumbremos a sostenernos en la cuerda floja del empleo estacional.

Tal y como se esperaba, lo que no deja de ser positivo para esos miles de españoles que han encontrado un empleo, el número de parados ha descendido y el Gobierno, con muchas reservas, se ha apresurado a presentarlo como muestra del inicio de la recuperación. Sin embargo, los datos complementarios distan de invitar a lanzar las campanas al vuelo. Lo cierto es que estos datos no implican que hayamos entrado en un proceso de creación de empleo, elemento clave para nuestra recuperación económica.

Probablemente los datos del paro de los dos próximos meses también serán relativamente positivos, lo que dará un respiro a muchos españoles, pero ello no es efecto, por más que el Gobierno se empeñe, de los beneficios de una reforma laboral que no se han trasladado a la contratación, ni de las expectativas que pueda despertar una insuficiente ley de emprendedores vendida como elemento beatífico para nuestro futuro económico. Por no mencionar la rémora que supone la escasa viabilidad que tiene la promesa del Gobierno de acometer la reforma administrativa que recree una inexistente y vital unidad de mercado destrozada por el Estado de las Autonomías.

Lo que me alarma, indistintamente del juicio de los datos, es que parece que nos acostumbremos a sostenernos en la cuerda floja del empleo estacional; casi parece que el Gobierno se conforma con una progresiva mejora de cifras ligadas a los ciclos vacacionales y de ocio que espera se mantengan en una temporada larga que comience a finales de marzo y se prolongue hasta finales de octubre impulsando el consumo.

Lo que me preocupa es que el Gobierno y también la oposición actúan en materia económica como si los elementos de crecimiento anteriores a la crisis se fueran a recuperar, cuando es evidente que ni el crédito va a fluir como antes en mucho tiempo, ni disponemos ya de unos sectores de oportunidad que se han agotado (inmobiliario o construcción); manteniéndose sólo con perspectivas de futuro –en función eso sí de las adaptaciones que realicemos– el turismo.
Si tanto preocupa el empleo y especialmente el empleo joven, si el objetivo debiera ser reducir el paro con empleos estables y recurrentes, el Gobierno debiera estar aprovechando los enormes sacrificios que nos está imponiendo para actuar decididamente en aquellos puntos que pueden ser palanca de desarrollo, fundamentalmente la economía del conocimiento maltratada por el ejecutivo; para ello es preciso invertir a través de la educación en nuestro enorme capital humano. En vez de ello, el Gobierno parece contentarse con justificar la descapitalización que supone la nueva emigración española que, naturalmente, contribuye a que descienda el número de parados.
 
Rafael López-Diéguez
 
 
 

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