El actual modelo de descentralización, política y
administrativa, español conocido como Estado de las Autonomías, que ha
subvertido la estructura territorial española abriendo un proceso de ruptura de
la cohesión nacional, estableciendo desigualdades entre los españoles, creando
nuevos tipos de desequilibrios en lo referente a derechos, que diluye la
conciencia española e incrementa la insolidaridad interterritorial, se ha
revelado como inviable.
El actual Estado de las Autonomías es corresponsable
junto con la clase política que lo sostiene, que lo ha creado a su imagen y
semejanza, de las características específicas que presenta la crisis económica
en España, agudizando sobremanera los problemas y haciendo fracasar los
hipotéticos planes de reformas estructurales. El gasto desaforado, la falta de
control, la dilapidación de los caudales públicos, la creación de una red de
entidades -en su mayor parte improductivas- que ha creado una serie de empresas
de naturaleza política para la colocación de los jubilados y los amigos
políticos de cada partido, la falta de miras a nivel nacional, la proliferación
de infraestructuras sin sentido, la inflación de funcionarios y personal
laboral, la constante cesión de competencias por parte del partido central a
sus satélites autonómicos para asegurar el poder territorial, el recurso al
endeudamiento como base de la política económica, la quiebra del sistema de
Cajas de Ahorro, la ampliación a niveles inasumibles de la casta política con
sus onerosos dispendios son las señas de identidad más perceptibles del Estado
de las Autonomías, las que hoy irritan al ciudadano.
El Estado de las Autonomías es, tal y como se
repite una y otra vez en los informes internacionales, uno de los elementos que
hacen imposible la recuperación de la confianza económica que España necesita.
Pese a ser conscientes de ello el actual gobierno, pero también la oposición,
insisten en no iniciar un proceso de reformas que suponga reducir las
competencias autonómicas y poner orden en un sistema de financiación que,
sistemáticamente, es vulnerado con dádivas millonarias para cubrir los
recurrentes agujeros negros de las arcas autonómicas. El Estado de las
Autonomías necesita hoy, para sobrevivir, más dinero, más endeudamiento y más
déficit.
AES entiende que ha llegado el momento de reconducir nuestro modelo de descentralización,
que debe ser fundamentalmente administrativo; de desenmascarar la faz real del
Estado de las Autonomías, de pedir su liquidación por oneroso y destructor.
Por todo ello, AES
ha iniciado una campaña en toda España de recogida de firmas para solicitar la
convocatoria de un referéndum sobre la continuidad del Estado de las
Autonomías.
Esta campaña se prolongará hasta el próximo otoño e
irá acompañada de una serie de actos informativos bajo el lema “Por una España
viable, las Autonomías a referéndum”.