Hoy los funcionarios tienen derecho a protestar
Junio 8th, 2010Escribo estas líneas en la madrugada del ocho de junio. Los sindicatos han convocado una huelga en protesta (¿?) por el recorte dictado por el gobierno. Bajo la aparente unidad en el mensaje quedan matices que indican que si bien por un lado estimulan la protesta por otro aceptan como inevitable el recorte salarial a los funcionarios. Dentro de unas horas varios miles de funcionarios irán a la huelga. Lo harán no porque se lo digan unos sindicatos muy desprestigiados, lo harán por el estado de cabreo que la medida ha provocado, para protestar contra el gobierno.
Los sindicatos, básicamente UGT y CCOO, porque los demás sindicatos son de funcionarios y no tienen correa de transmisión directa con este o aquel partido y tienen su razón en defender los intereses de cuerpo, carecen de legitimidad para convocar una huelga. Entre otras razones porque llevan años secundando al gobierno e ignorando la realidad de una situación económica que nos ha llevado a esta coyuntura. Protestan, especialmente la UGT y CCOO, porque no les queda más remedio y para justificar sus nóminas y sus liberados.
Protestan todos mal, a destiempo y al servicio de los intereses del gobierno. ¿Qué sentido tiene convocar una huelga después de que se hayan aprobado los recortes en el Parlamento? Lo lógico hubiera sido convocarla antes para presionar al gobierno. La huelga de hoy no sirve absolutamente para nada: sirve, eso sí, para mostrar un estado de cabreo y descontento, pero con ello ya contaba el gobierno. La huelga se convoca por los sindicatos como espita, como afirmación de que en España existe el derecho al pataleo pero para que su efectividad sea nula.
Miles de funcionarios, probablemente más de los que irán a la huelga, no lo harán. Simplemente porque no quieren darle más dinero a Rodríguez Zapatero. Los sindicatos han convocado una huelga que es un negocio redondo para el gobierno. En España existen unos tres millones de funcionarios (varias decenas de miles son en realidad funcionarios políticos digitales que ejercen como tales sin ser de carrera). Aunque sólo un millón secundaran la huelga el gobierno se embolsaría en torno a los ciento cincuenta millones de euros. A más funcionarios en huelga más ingresos por vía de retraimiento de las nóminas del día no trabajado. Así pues los sindicatos, convocando una huelga desactivada contribuyen al recorte del gasto público.
Otros miles de funcionarios -insisto- irán a la huelga porque les apetece protestar, porque no quieren que el gobierno exhiba como triunfo, como apoyo a sus recortes, un número limitado de huelguistas. Es lógico y justo.
El gobierno podía haber recortado en muchísimas otras partidas antes que tocar los salarios, pero no le interesaba. Los sindicatos no han exigido, y ésta es la realidad, que se realice el recorte en otras partidas antes que en los salarios. No lo han hecho porque lo que peligraría entonces sería su nómina y su patrimonio. Los sindicatos quieren capitalizar el estado de protesta para seguir existiendo, para seguir siendo esos agentes sociales que el gobierno mantiene para evitar la rebeldía.
Yo no iré a la huelga, siendo funcionario, sencillamente porque ni quiero darle dinero a Zapatero ni dar fuerza a unos sindicatos tan inútiles como amarillos. Pero no seré yo quien censure a quienes decidan protestar y defender su salario ante un gobierno que sólo sabe meter mano en las carteras de los españoles.
NOTA: Mariano Rajoy, que aparentemente se opone a las medidas del gobierno, no ha dicho absolutamente nada con respecto al recorte salarial de los funcionarios. A día de hoy es imposible saber si está a favor o en contra. La realidad es que sólo se opone a las formas pero no al fondo.