Y Mariano por fin habló…
Son muchos los que han acusado a Mariano Rajoy de falta de concreción a la hora de precisar cuáles son las medidas económicas que el PP aplicaría para impulsar la recuperación económica. El presidente del gobierno, sin gran fortuna, ha retado en diversas ocasiones al líder de la oposición a que explique y haga propuestas en ese sentido.
El Partido Popular, por su parte, ha optado siempre por el camino sencillo de la crítica a la gestión económica del gobierno y el silencio a la hora de precisar sus medidas. Esto ha hecho que si bien la desconfianza en el gobierno y en Rodríguez Zapatero no ha hecho más que aumentar, tanto en los ámbitos nacionales como en los internacionales, no se genere el lógico clima de confianza en torno a la alternativa popular.
Mariano Rajoy, aparentemente, ha decidido romper su silencio a través del diario El Mundo. Este medio, sobrevalorando el contenido sus palabras, ha presentado sus declaraciones como “sus recetas” para salir de la crisis; buscando, para ilustrar la entrevista, la imagen efectista de Mariano ante una oficina del INEM con su respectiva cola de parados. ¿Y qué es lo que ha dicho Mariano? Pues muy poco, pero lo suficiente para dar titulares y píldoras mágicas. Muchas obviedades y pocas concreciones; más propaganda que realidades. De ahí que el diario haya titulado a cinco columnas la entrevista con una frase del líder popular: “Cuando gobierne bajará el paro”. Una obviedad porque, evidentemente, cuando Mariano llegue a gobernar, si es que llega, en el 2014, por poco que mejore la situación, el paro entrará en una curva descendente.
Mariano Rajoy estima, con razón, que la base de por qué España no ha iniciado la recuperación económica estriba en el fuerte déficit exterior, en el endeudamiento y en la falta de reformas. Pero este es un dictamen, aceptando la necesidad de ser sintético, que cualquiera, incluido Rodríguez Zapatero, asume. ¿Qué es lo que propone Mariano Rajoy en esos ámbitos?
Nos dice el presidente popular que la solución estriba en modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, pero no nos precisa en qué sentido. Prescindiendo de que creer que la economía mejora modificando una ley es mucho creer.
Nos dice el presidente popular que la solución estriba en controlar el gasto público. Y son importantes las palabras que un político escoge porque ellas nos dan la clave de su pensamiento: Mariano quiere controlar y no recortar. Lo que no nos dice el presidente del Partido Popular es dónde piensa controlar. Nos indica, eso sí, que es preciso que ese control del gasto se produzca tanto en la administración nacional como en los ayuntamientos y Comunidades, pero he ahí que las administraciones populares no dan ejemplo de austeridad. Lo que Mariano tendría que indicar es que no se puede mantener el sistema autonómico y que no es posible mantener una norma de financiación de las Comunidades Autónomas que en sí misma impide racionalizar el gasto y la inversión ya que sus nuevos estatutos, pactados entre PSOE y PP, imponen condicionantes a la hora de fijar la financiación.
Nos sorprende el presidente del Partido Popular con su nueva posición en lo referente a los impuestos. Mariano hace ahora encaje de bolillos para conjugar la cantinela habitual del PP de que ellos bajarán los impuestos y de que con impuestos bajos se crece con la decisión de aplazar cualquier rebaja general de impuestos hasta que no cambie el signo de la economía. Mariano secunda -¡sí, secunda!- al gobierno al anunciar que no bajará el IRPF. Anuncia, como titular y compensación, que bajará el IVA pero en la explicación esta bajada, se sobreentiende que a partir de la subida del gobierno, sólo sería para determinados sectores (turismo, a las pequeñas obras…). Su bajada de impuestos quedaría limitada al Impuesto de Sociedades y a determinadas cotizaciones sociales. Así pues el PP ya no bajará los impuestos y parece adherirse a la tendencia socialista de esquilmar el bolsillo de los ciudadanos que pagan: fundamentalmente las clases medias.
Y aún le queda una sorpresa a Mariano. Dice el líder popular que es necesaria una reforma laboral, que él es partidario de que se hable pero que a él no le corresponde hacer una propuesta concreta. ¡Sorprendente, el PP no tiene por qué explicar su posición en un tema importante! Todo lo más que anuncia es la creación de un nuevo tipo de contrato de trabajo en el que se reduzca la indemnización por despido a cambio de mayor estabilidad. Lo que es tanto como no decir nada.
Mariano habla de la necesidad de reformas estructurales pero no entra en ellas. En su dictamen sobre los problemas de España olvida que a esta situación se ha llegado, además de por todo lo que se ha dicho, porque no se afrontaron en los tiempos de crecimiento las necesarias reformas estructurales. Se prefirió el camino fácil de crecer sobre el ladrillo, la especulación y un consumo desaforado. Lo que España debe hacer, en estos momentos, es impulsar un cambio de modelo productivo implementando medidas que, lógicamente, necesitarán tiempo para dar fruto pero, que nos darán la estabilidad necesaria para mantener la riqueza en las próximas décadas, pero de eso ni unos ni otros hablan.