Los sindicatos anuncian que se van a movilizar
He aquí que lo que no debería ser noticia debiera convertirse en portada mediática: los sindicatos anuncian que van a salir a la calle. No está mal. Casi dos años de crisis, un paro que se aproxima al 20% y una subida de impuestos que va a perjudicar gravemente a los trabajadores de rentas más bajas parecen motivos más que justificados para salir a la calle. Han tardado, pero por fin se han decidido. Los sindicatos van a protestar. Toda una noticia.
Hace mucho que Rodríguez Zapatero temía la rebelión sindical. No en vano la revuelta de los sindicatos, con una reiterada convocatoria de huelga general, contribuyó a convertir en un cadáver político al anterior inquilino socialista de La Moncloa, Felipe González. Cierto es que los sindicatos en España son cualquier cosa menos independientes; que, en buena medida, viven de la subvención pública y que Rodríguez Zapatero los “ha mimado” para tenerlos a su lado. Pero no es menos cierto que si los sindicatos continuaban empeñándose en mantener su apoyo cerrado al gobierno y si no, al menos, su silencio, su relativa credibilidad se desmoronaría. Rodríguez Zapatero había conseguido de momento la “tormenta perfecta”, una crisis sin protesta social capaz de contener la indignación con las promesas y las palabras.
En este último año se ha promocionado, con especial fruición, la idea de que la crisis cedería, como por arte de magia, si se hacía una reedición adaptada de los célebres Pactos de la Moncloa: el consenso total entre partidos, gobierno, sindicatos y empresarios. Pactos que José Luis Rodríguez Zapatero contempla como unas nuevas “abdicaciones de Bayona”, todos delegarán en él y él decidirá después que es lo bueno para la economía española. Ni los sindicatos ni, por supuesto, los empresarios están dispuestos a llegar hasta ahí.
No sé si consciente o inconscientemente, pretendiéndolo o sin pretenderlo, José Luis Rodríguez Zapatero ha conseguido desviar cualquier tipo de protesta social abriendo espitas para la protesta para que ésta no se dirija contra el gobierno o contra su gestión de la crisis. Encantado con el radicalismo verbal reivindicativo del pasado al que tanto recurre ha encontrado un nuevo enemigo: los insolidarios empresarios
Los sindicatos, por otra parte, han recogido el guante y anuncian movilizaciones contra los empresarios como si el gobierno nada tuviera que ver con la crisis. ¡Casi nada! Los sindicatos, en un país con un paro que se acerca al 20%, saldrán a la calle a protestar contra aquellos que pueden crear empleo y que son tan víctimas como los trabajadores de la incapacidad y la inutilidad del gobierno; que padecen y sufren la nulidad de los ministros y ministras, de Salgado, Sebastián, Corbacho, Garmendia… Es el peaje que se tiene que pagar cuando se vive de la subvención y el rojo se convierte en pálido amarillo.
Marzo 14th, 2010 at 2:06 am
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