¿Corrupción en el PP o del PP?
A propósito de la evolución, cada vez más preocupante, del llamado caso Gurtel he leído, tras la curiosa “marcha atrás” del presidente del Partido Popular, varios comentarios en los que se trata de cubrir, como sea, la imagen de Mariano Rajoy. Una imagen, y es necesario subrayarlo, cada vez más precaria. Eso es así porque si la vieja sentencia ya decía que para la mujer del César no era suficiente con ser honrada, porque además tenía que parecerlo, en el PP ya hay muchos que no parecen honrados.
Lo que comenzó por unos “inocentes” regalos, que pierden su aparente virginidad cuando el que los ofrece mantiene negocios o consigue contratos de las administraciones públicas, aunque esa consecución esté revestida de todos los formulismos o de los vericuetos legales establecidos, está desembocando en una escabrosa trama que despierta las sospechas de que los dineros no fueran a parar sólo a los bolsillos de los desalmados.
Yo hubiera dado la justa credibilidad a las palabras de estos días de Mariano Rajoy, hablando de quienes se han lucrado merced a una trama de corrupción edificada para “aprovecharse del PP”, aunque sin ser aún capaz de denunciar con nombres y apellidos, si éstas se hubieran producido hace meses. El discurso oficial del PP, sostenido durante meses por Mariano Rajoy, por Soraya Sáenz de Santamaría y por Dolores de Cospedal, es que este partido era víctima de una maniobra socialista de acoso y derribo, edificada sobre falsedades. El PP ha hecho frente a la campaña, y aún lo hace entre líneas en su último comunicado, en el que viene a reconocer que existe una “trama de corrupción” en su entorno, negando la mayor y escudándose en confabulaciones que va a llevar hasta los tribunales pero que nunca lleva. Sin embargo, al ciudadano le asaltan preguntas cuya única respuesta posible apunta hacia el corazón del Partido Popular: ¿Cómo es posible que lo que ayer era una maniobra del gobierno hoy sea una “trama de corrupción”? ¿Cómo es que, ante las sucesivas denuncias, el Partido Popular no inició una investigación interna? ¿Cómo es posible que durante años los supuestos responsables de esa “trama de corrupción creada para aprovecharse del PP”, según Mariano, operaran sin que nadie se diera cuenta? ¿Es que en el Partido Popular no se fiscalizan las facturas?… Para muchos ciudadanos, cual sentencias de Séneca, todos están pringados: desde los que acaban con coches que no se sabe quién pagó a los que aceptan el pago de las invitaciones de comunión, pasando por las alcaldesas que, según parece, recibían bolsos hipercarísimos para su uso y disfrute. Y así hemos pasado del cesto con pollos para el Ministro a ver si nos concede un Parador de las películas de Martínez Soria, a la lluvia de millones de los expertos en pelotazos y en trepar en la escala social.
Lo único que le faltaba al ciudadano, para que la exasperación y la indignación fuera mayor, era comprobar como el “torrentismo” entraba a saco en el caso Gurtel, con la negociación de contratos en lupanares improvisados, con políticos, constructores y chicas de buen ver, todos en pelotas, cual si se tratara de una de las viejas películas de la transición de Pajares y Esteso.
Yo hubiera dado justa credibilidad a las palabras de Mariano si, en vez de anunciar, cual lastimosa plañidera que han violentado la honestidad del PP, sin que por cierto nadie se diera cuenta, nos hubiera anunciado el inmediato cese de todos y cada uno de los nombres que han salido a la luz, aunque ello supusiera convocar elecciones anticipadas en alguna Comunidad o perder unos ayuntamientos. Pero no creo que Mariano esté dispuesto a repetir aquello de “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”. Mariano no tiene madera de héroe y su llanto más parece estar en consonancia con la idea de que esta trama transforme el camino de rosas que veía abierto a sus pies para llegar a la Moncloa en un inmenso socavón. El problema es que Mariano tiene, en este tema, como en otros, cada vez menos credibilidad. Y son muchos los ciudadanos de este país que ya hablan de corrupción del PP y no en el PP.
Es cierto que los millones de hooligans del PP, esos que piensan que para que les robe otro mejor que les roben los míos, andan encantados con la excusa oficial y con sentirse perseguidos por el malvado trío que forma Fernández de la Vega, Rubalcaba y Blanco. Pero no es menos cierto que otros tantos españoles, muchos también votantes del PP, dudan de las excusas cuando en las comparecencias Rajoy se hace acompañar por la señora Ana Mato, vicesecretaria de organización del PP, cuyo nombre no hace más que salir en el epicentro de esta historia por sus relaciones con el famoso “bigotes”. Y la señora Mato debería recordar que también le afecta lo de la “mujer del César”, a no ser que su modelo fuera el de los “amigos políticos” de los tiempos de la Restauración.