Al gobierno, una vez más, no le salen las cuentas
Martes, Diciembre 29th, 2009El rosario de datos económicos que, con cuentagotas, se van publicando en medio de las Fiestas de Navidad, cuando nadie les presta la debida atención, dejando interpretaciones interesadas a un lado, lo que sí pone de manifiesto es que el gobierno nos ha vuelto a engañar.
El ejecutivo socialista ha aprobado, otra vez, unos Presupuestos Generales del Estado que no se ajustan a la realidad económica, que no están apegados a la realidad, que no están pensados para impulsar la recuperación económica y que contribuirán a colocar al país en una situación cada vez más peligrosa de cara al 2013. Fecha en la que el déficit establecido por la Comisión Europea deberá quedar reducido al 3% si se quiere seguir formando parte de la Europa de primera.
La lectura de los datos de los últimos meses nos presenta un gobierno que continúa gastando más de lo que tiene y de lo que debe; que recauda menos por todos los conceptos y que continúa aumentando las partidas destinadas a las nóminas de un funcionariado cada vez más sobredimensionado en todas las administraciones (ahí está el dato del número de funcionarios en Andalucía, uno de cada cuatro trabajadores).
El gobierno se ha escudado reiteradamente en la tesis de que debía mantener un alto gasto público para impulsar la recuperación económica y garantizar las prestaciones sociales. Amparándose en ello el gobierno español ha hecho lo contrario de lo que recomendaban los expertos y de lo que han puesto en práctica los gobiernos de aquellos países que sí tienen “brotes verdes”, que han iniciado el proceso de recuperación económica. Rodríguez Zapatero ha preferido, a la contención presupuestaria, la elevación del gasto. Si teóricamente podría también justificarse el incremento del déficit para impulsar la recuperación, en el caso español debe juzgarse como una política fracasada. Ni se ha contenido el paro, ni se ha detenido la destrucción empresarial, ni se ha regenerado el consumo. Los datos de los ingresos lo dicen todo: caída en más de un 23% del Impuesto de Sociedades; caída en un 11% de lo recaudado por IRPF; desplome de los ingresos del IVA (un 30% menos)… Pero, además, la insensata política económica del gobierno nos ha conducido a obtener una calificación de riesgo en los mercados internacionales, lo que significa que el dinero será más caro para España, algo muy problemático para una economía que no ahorra y que necesita liquidez.
Nada hace presagiar que, cuando en enero o febrero se conozcan los datos finales del año, la situación mejore. Ninguno de los indicadores así lo prefigura. Rodríguez Zapatero, una vez más, nos ha engañado haciendo aprobar unos Presupuestos que nacen muertos y que necesitarán, como aconteció en el año anterior, importantes ajustes. Presupuestos muertos que implican la inviabilidad del Plan Económico Financiero que con tanta propaganda presentó el gobierno y que indican, como muchos nos temíamos, que la famosa “economía sostenible” no era más que una maniobra propagandística de quien no sabe cómo resolver una situación económica cada vez más compleja.
Las cifras son rotundas: el gobierno gasta un 22% más y recauda un 22%. Es decir que tiene un desfase de un 44%. Ante esta coyuntura, lo que todos aconsejan, lo que todos demandan es una dura política de ajuste, pero ésta pasa por la reducción de los gastos de todas las administraciones acabando con el cáncer económico que supone la administración local y autonómica. Consciente de esta necesidad Rodríguez Zapatero ha intentando atraer a los dirigentes autonómicos hacia un programa de contención y éstos le han dado un soberano corte de mangas. Y sin la contención en el gasto de las administraciones la recuperación es imposible.
El gobierno no sólo va a cerrar el ejercicio con un déficit situado en torno al 8%, dinamitando la estabilidad presupuestaria, vulnerando la ley, sino que además no tiene margen de maniobra para hacer frente a un semestre muy duro en el que la cifra de paro y de población sin subsidio podría tener un repunte dramático. Ante ello, al gobierno sólo le queda continuar engañando a los españoles y distrayéndolos con el oropel de la Presidencia Española de la UE.