Archive for Septiembre, 2009

Zapatero da un Sí a la guerra

Miércoles, Septiembre 23rd, 2009

José Luis Rodríguez Zapatero está en los EEUU y el tan traído y llevado encuentro planetario, del que hablara Leire Pajín, está a punto de producirse lejos de Benidorm. Tiempo habrá para medir el alcance real de una visita de bajo perfil. Sin embargo, si deberíamos seguir con atención los mensajes que el presidente español está difundiendo desde tierras americanas. Leyéndolos, claro está, dentro de las claves lingüísticas propias de su discurso.

Seguí con cierto interés la entrevista en exclusiva concedida a la periodista Christiane Amanpour de la CNN. Una entrevista centrada fundamentalmente en la cuestión afgana. Rodríguez Zapatero recurrió a sus habituales recursos dialéctico-ideológicos para disimular o maquillar el fondo de la cuestión. El presidente del gobierno es muy consciente de lo que el presidente Obama va a poner encima de la mesa en su próxima conversación: la necesidad de incrementar el esfuerzo bélico que hacen los aliados en Afganistán.

Obama, que quiere salir de Irak como triunfador, necesita encontrar una salida del laberinto afgano y eso pasa por una acción militar de embergadura que reduzca a la mínima expresión tanto a la insurgencia talibán como sea capaz de controlar, de una vez por todas, a los señores de la guerra y de la droga. El presidente americano quiere una solución rápida y sus asesores le han dicho que ésta pasa por la acción militar. Lo que significa gastar más dinero y enviar más tropas. Obama quiere más compromiso y países como España han enviado fuerzas muy por debajo de sus posibilidades, por lo que es preciso que demuestren su compromiso contribuyendo al esfuerzo bélico. La respuesta que Rodríguez Zapatero dio en la CNN, entre frase de distracción y frase de desviación para el público español, es que está dispuesto a ello.

Evidentemente, en España será difícil armonizar esta postura, el envío de más fuerzas a un escenario de guerra, con uno de los ejes ideológico-propagandísticos del discurso del presidente, el afamado “No a la guerra”. En este aspecto Rodríguez Zapatero ha ido, en silencio, rompiendo sus compromisos. Los límites impuestos al número de soldados que realizan misiones en el exterior pueden ser fácilmente salvados con una votación parlamentaria o a través de los resquicios que dan la tipificación de las operaciones. Pero, ¿cómo justificar una mayor presencia en Afganistán?

El presidente Zapatero está acostumbrado a poner la venda antes que la herida y eso es lo que hizo en la CNN. Con su habitual galimatías vino a decir que lo primero son las medidas políticas, la ayuda al desarrollo, que eso es lo que llevará al triunfo en un periodo de tiempo más breve que la opción exclusivamente militar, que no sólo se envían fuerzas para combatir (aunque eludió esta realidad), se envían para construir. Ahora bien, el presidente no ocultó que para construir es necesario proteger y para proteger se necesitan más fuerzas. Ahí está su gran justificación. Rodríguez Zapatero, en realidad, enviará más tropas, si es necesario, porque espera contrapartidas de la mano de quienes ya están saliendo de la crisis.

El fracaso evidente de todas y cada una de las medidas económicas adoptadas por el gobierno para hacer frente a la crisis y relanzar la economía ha colocado a España en el furgón de cola de la recuperación económica. Los asesores de Rodríguez Zapatero le han dicho que una de las opciones para ir cambiando el ritmo es obtener la ayuda de las locomotoras económicas. Eso es lo que espera obtener el presidente de la cumbre del G-20, aunque lo pinte de verde y lance “boutades” como pedir que se destine el 0.7% del PIB para luchar contra el fantasma del cambio climático. Y eso bien vale un Sí a la guerra.

Puño en alto… ¡Sí, señor!

Lunes, Septiembre 7th, 2009

Ahí están los parias de la tierra puño en alto. La famélica legión se retrata alborozada en Rodiezmo, porque para que triunfe la revolución cuantos más pobres haya mejor. Quieren masas proletarias, añoran las masas proletarias. Y las están creando fabricando parados al ritmo pachanguero de una Internacional que suena a caricatura y a pachanga de verbena.

Puño en alto, marchando hacia atrás en la historia, viendo heroicos sindicalistas mineros en lo que no son sino funcionarios de la nueva Organización Sindical, alentados por el mayorcito líder de los descamisados del pueblo de la Transición, porque Felipe dicen que habita en los áticos del barrio de Salamanca, los niños y niñas de la generación pija del PSOE, hijos de la frustrada izquierda divina española, aventajados trepadores en la escala burocrática del movimiento socialista, que en el fondo piensan que un obreros es ese individuo que huele mal, se reunieron en Rodiezmo más para dar el cante que para cantar.

Puño en alto. Porque nadie osa a recordar lo que ese puño significa. El mismo puño que, con igual rostro desencajado que el que muestra Alfonso Guerra, alzan los proetarras y los batasunos, porque, aunque les moleste que se les reuerde, todos comparten la misma matriz ideológica. El mismo puño que ha sido y es símbolo del sojuzgamiento totalitario. El mismo puño de todas las revoluciones y revolucionarios que acabaron imponiendo la dictadura del partido que no la del proletariado. El mismo puño que envió a millones de personas, durante décadas, a los campos de concentración en medio mundo. El mismo puño que condenó a la muerte a unos cien millones de personas bajo las dictaduras comunistas, desde Rusia a Vietnam, desde Cuba a Camboya o fueron víctimas de decenas de revoluciones de segunda. El mismo puño que en España condenó a la muerte a varias decenas de miles de personas en la zona frentepopulista entre 1936 y 1939.

Puño en alto. Porque así se puede volver a la terminología de los ricos contra los pobres, de los empresarios contra los obreros, del que paguen los que tienen, del hijo del obrero a la universidad, de los empresarios que conspiran manteniéndonos en la pobreza para acabar con un gobierno progresista, con un gobierno del pueblo. Porque así se puede alienar a quienes viven con angustia el día a día de la inexistente gestión económica gubernativa.

Zapatero, rodeado de puños y pañuelos, rojos evidentemente, cual si fuera un cruce, que no cruzado, de Largo Caballero e Indalecio Prieto, bramó: “vamos a pedir a algunos ciudadanos que contribuyan más para la protección social”. Y la multitud de “obreros” de Rodiezmo aplaudió, creyendo esos “algunos” serán los ricos. Pero los “algunos” de Zapatero son todos aquellos que tienen algunos ahorros en el banco. Y Zapatero volvió a repetir sus promesas: subiré el Salario Mínimo Interprofesional. El mismo salario que lleva subiendo desde que llegó al poder sin alcanzar, ni con las alzas de Sarkozy, los tipos medios de los países de primera. Y, Zapatero, otra vez anunció subidas de las pensiones, sin avisar de que lo que dará por un lado por otro te lo quitará.

Y, como el año pasado, fin de fiesta rojo: con el puño alzado y la ropa de marca; con el puño alzado y los coches oficiales; con el puño alzado y el dispendio de los fondos públicos como práctica de gobierno habitual. Por banda sonora, La Internacional. La canción de los parias de la tierra y la famélica legión.

¡Ah! Este año el obrero ZP apareció sin chaqueta. Cosa de los asesores de imagen.

¿Preocupa el paro al gobierno?

Miércoles, Septiembre 2nd, 2009

Seguramente alguien, aunque no sea un fiel seguidor del actual gobierno, podrá pensar que esta pregunta carece de todo fundamento. ¿Cómo no va a preocupar el paro a un gobierno? ¿No vuelve a ser el principal problema del país?

Efectivamente, el paro, reflejo social de la crisis, preocupa al ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el que suscribe, como muchos españoles, piensa que lo único que realmente causa preocupación al presidente del gobierno es la repercusión electoral que pudieran tener unos datos profundamente negativos. De momento, a pesar de que la brillante campaña propagandística socialista ha limitado el efecto de desgaste, las encuestas comienzan a marcar una caída en intención de voto para los socialistas, situándolos por detrás del Partido Popular. Esto es lo que verdaderamente preocupa a un gobierno en el que los titulares de economía y trabajo son incapaces de presentar un plan serie y eficaz para impulsar la creación de empleo. Su recurso, su aparente único recurso, es la subvención, la demagogia y la imposición de un lenguaje capaz de torcer la realidad.

Como la realidad es tozuda al final siempre acaba imponiéndose. El gobierno, para su publicidad, confiaba en presentar unos datos favorables merced al empleo estacional de la temporada turística (una mejora que debería haberse prolongado en los meses de septiembre y octubre), y a los efectos del también propagandístico e inútil Plan E (pan para hoy y hambre para mañana). Conjugando estos datos con los cuatrocientos euros para los parados que hubieran agotado el subsidio, el gobierno esperaba conseguir un respiro para poder aprovechar los posibles efectos de arrastre de la mejora de las economías de Francia o Alemania y el despegue de la bolsa.

Los datos del paro no han confirmado las previsiones del gobierno. Más de 85.000 nuevos parados al finalizar agosto engrosan las listas del desempleo; casi cincuenta mil salidos de unos contratos vacacionales que han concluido antes de lo esperado. La temporada del ocio ha quebrado antes de lo previsto. Se ha cerrado con datos que indican que su generación de empleo ha estado muy por debajo de las más negras previsiones. Además, el famoso Plan E, un parche destinado a maquillar las cifras del paro en el sector de la construcción, está mandando y va a mandar al paro a varias decenas de miles de trabajadores en los próximos meses. Ni tan siquiera el retorno de trabajadores inmigrantes a sus países oculta la magnitud de una catástrofe cuyo indicativo más fidedigno es la caída de afiliados a la Seguridad Social.

Ni una sola de las medidas adoptadas por el gobierno ha servido para generar empleo. Ésta es la realidad. Ni se está produciendo el trasvase de trabajadores entre los sectores afectados, ni la famosa opción verde es capaz de absorber parados, mientras se destruye el nervio que suponían los autónomos. Ante el frasco al gobierno sólo parece interesarle ¿cómo ocultar la realidad?

En ello son maestros. Es necesario reconocerlo. Cuentan con el apoyo de los altavoces mediáticos y de la corriente que tiende a aceptar el leguaje que utiliza el poder como válido. Así, la ministra Elena Salgado, con el viento favorable que le proporciona la impagable campaña de publicidad positiva que le brinda una marca comercial, esa que nos presenta a las otras “Elena Salgado, ha conseguido difundir la tesis de que, pese a lo que digan las cifras, estamos ante una desaceleración del paro. Con ello se consigue transmitir la idea de que el paro baja en España, cuando la realidad es que el paro sigue creciendo. Así las palabras cubren la ineficacia.

El otro pilar de la política económico-publicitaria del gobierno es la subvención: no importa lo que pase, el Estado te sostendrá. Esa es la idea que se transmite. Una costosísima campaña publicitaria a costa del erario público. La subvención se ha convertido en la gran opción de la política económica socialista para combatir la crisis. El resultado está ahí: el incremento del déficit público (estatal, autonómico y municipal). Un gasto que hace imposible una recuperación económica que lo primero que demanda es la contención. Como el gobierno preveía los malos datos ahora conocidos ya había preparado su contramedida: la ampliación de los famosos cuatrocientos euros a los parados que previamente habían sido excluidos, manteniendo la ayuda hasta final de año. Con ello, además, los sindicatos ya tienen algo con lo que justificar su silencio.

El único problema es que para combatir el paro lo que necesita es generar empleo mejorando nuestras estructuras productivas. El gobierno estatal y todos los autonómicos prefieren recurrir a las subvenciones y a las oposiciones a funcionarios.