Fuego contra la Virgen
Lunes, Agosto 17th, 2009La verdad es que siempre existe una disculpa para no querer ver el lento tornar al viejo e incendiario anticlericalismo español. Casi siempre se busca reducir estas noticias al nivel de lo anecdótico, todo lo más que se suele decir es que es una gamberrada aislada. Unos individuos no localizados colocan unos artefactos incendiarios en una iglesia de Majadahonda y nadie se preocupa; aparecen pintadas en las fachadas de algunas iglesias en Cataluña y como si tal cosa; ahora es una imagen de la Virgen del Pilar la que sufre la tea incendiaria.
Unos cargan la tea y otros la aplican. No es nada nuevo. Quede como lectura ejemplarizante de la metodología del anticlericalismo incendiario la prensa progresista de la II República española. La Iglesia es para la progresía un objetivo a batir. Es un blanco fácil para la demagogia. En primera fila del apedreamiento público se sitúan los célebres titiriteros. Este verano hemos soportado las declaraciones de un tal Pedro Almodóvar, que ejerce de director de cine y es un icono del gayprogresismo, que no duda a la hora de atacar a Su Santidad y explicarnos que su cine sirve para difundir la imagen de los nuevos modelos sociales progres.
Unos cargan la tea… y otros, animados por el ambiente anticlerical y antieclesial, la arriman sin problema. Naturalmente lo hacen amparados en la impunidad que ofrece la soledad del lugar. En esta ocasión el suceso ha tenido lugar en la cima del Mulhacen. Allí existe o existía una hornacina que guardaba la imagen de la Virgen del Pilar. En un alarde de valentía rompieron la hornacina y prendieron fuego a la imagen.
La pira incendiaria alimentada con imágenes religiosas no es una foto ajena a la historia de España. No hace mucho tiempo que el anticlericalismo destruyó por este bárbaro método una parte importantísima del patrimonio de todos los españoles. Ahora el anticlericalismo vuelve por los mismos fueros.
Como decía al principio, ya se encargarán otros de restar importancia a la noticia, de procurar buscar los rastros que conducen a los autores intelectuales de estos hechos, los mismos que hacen del ataque a la Iglesia, de la difusión de la doctrina laicista, de la promesa de promulgar una “ley de libertad religiosa”, pensada única y exclusivamente para atacar a la Iglesia Católica, su horizonte político.