Demagogia para jóvenes sin vivienda
Martes, Julio 28th, 2009Leía hace unos días, no sin cierto asombro, unas declaraciones de la titular del Instituto de la Juventud de la Región de Murcia, Verónica López (también resulta ser la coordinadora electoral del Partido Popular), sobre la exitosa política de vivienda para jóvenes aplicada en la comunidad murciana. Es más, ni corta ni perezosa, puso este éxito como ejemplo a seguir por la administración central, un modelo del que Zapatero debería tomar nota pues ello sí que están haciendo los deberes. Ante tal anuncio merecía la pena dedicarle un tiempo al asunto.
El autoproclamado éxito consiste en haber conseguido que los jóvenes múrcianos sólo, y recalco lo de sólo, tengan que dedicar el 59.5% de su salario a la adquisición de una vivienda. Todo un logro, ya que la media nacional está en un 66.3%. También se felicitó la directora del Instituto de la Juventud murciano por la gran eficacia alcanzada por las Oficinas de Vivienda Joven del gobierno regional murciano que, en un semestre, han ayudado a 105 jóvenes -¡sí a 105!- a encontrar vivienda.
Naturalmente que es bueno alegrarse de que la dedicación de la parte del salario destinada a la adquisición de una vivienda sea inferior en algo más de seis puntos a la media española. Lo que, así visto, es para felicitar al gobierno murciano.
La pregunta que me hago es si estamos ante un éxito o ante una demostración más del fracaso de la política de vivienda en España. Se habla de éxito, posiblemente, porque la clase política tiende a medir las cosas según sus propios niveles salariales. Niveles que nada o muy poco tienen que ver con el de la inmensa mayoría de los jóvenes. Se habla de éxito atendiendo, simplemente, a datos estadísticos. Lo malo de toda estadística es que sólo es cuantitativa, es el resultado de la división por el número, lo que en muchas ocasiones resulta altamente engañoso.
Reflexionemos sobre los estupendos datos de Murcia pero que son extrapolables a la mayor parte de España. Pongamos que el salario de muchos jóvenes llegara a los famosos mil euros de los mileuristas, lo que es mucho suponer. Ello significa que dedican unos seiscientos euros mensuales a pagar el préstamo hipotecario. Les quedan, a estos mileuristas, unos cuatrocientos para pagar la luz, el agua, el teléfono, el coche, comida, vestido… Hagan cuentas.
Esa es la teoría. Ahora bien, son muchos más lo jóvenes cuyo salario no llega a esos mil euros que la minoría que los sobrepasa ampliamente. Jóvenes que, además, se enfrentan a recibos hipotecarios que, probablemente, no estén en esa horquilla que va desde los cuatrocientos a los seiscientos euros. Y en esas cifras da igual que sea el 60% que el 66%. En ambos casos se trata de cargas muy difíciles de asumir a no ser que se cuente con ayuda familiar.
La directora del Instituto de la Juventud de Murcia, al igual que la inmensa mayoría de los políticos, confunde una rebaja con tener una política efectiva y real de acceso a la vivienda para jóvenes. Una política que pasa por hacer posible la adquisición de una vivienda en precios tasados entre los ochocientos y los mil euros por metro cuadrado. Lo cual es perfectamente posible si la clase política decidiera renunciar a los ingresos millonarios que las administraciones públicas obtienen del sector de la construcción.

