Archive for Junio, 2009

Los votantes del PP y Jiménez Losantos

Martes, Junio 16th, 2009

Aunque espero que, en su próximo y anunciado libro sobre cómo salió de la COPE, el director y conductor del programa “La Mañana” y columnista del diario EL MUNDO, entre otras cosas, cuente todas las razones, incluyendo cuáles han sido sus intereses a la hora de apoyar a determinados grupos que difícilmente podían engarzar en la denominada “línea COPE”, por si acaso, me gustaría que Federico Jiménez Losantos me resolviera, a mí y a otros muchos, algunas dudas. Valga este artículo de recordatorio no sea que la falta de espacio acabe obviando este revelador capítulo.

Hace unos días, Federico Jiménez Losantos, analizaba en un artículo titulado “Hola, Mariano; adiós, Gallardón”, en su columna del diario que dirige Pedro J. Ramírez, los distintos grupos de votantes que se cobijan bajo el paraguas del Partido Popular, reflexionando sobre cuál iba a ser su reacción de cara a los próximos meses ante la estrategia que ya está poniendo de manifiesto Mariano Rajoy.

Aparentemente, no requiere un gran esfuerzo mental pensar que Jiménez Losantos, por razones diversas, está alineado, en lo referente al futuro del Partido Popular, con quienes estiman que la “gran esperanza” se llama Esperanza Aguirre; que por ello, amén de otras razones, considera a Rajoy un interino y a Gallardón un enemigo.

Sin embargo, tras la apariencia, una vez que se reflexiona sobre la línea argumental del discurso de Jiménez Losantos en los últimos tres años, surgen dudas. Éstas son las que nos gustaría a muchos que nos aclarara, ya que, sin duda, son las que han pesado en su salida forzada de la COPE. Aunque todo pueda aparentemente explicarse recurriendo al el fácil recurso-excuso del lenguaje un tanto agresivo y a veces premeditadamente ofensivo del periodista que, según algunos, entraba en colisión directa con la denominada “línea COPE”.

Federico Jiménez Losantos ha utilizado su privilegiada situación, como “gurú” de los sectores más de derechas de los votantes del PP, para promocionar dos opciones políticas que han detraído votos del Partido Popular. La excusa oficial era que con ello se restaban votos al PSOE, pero es muy dudoso que, cuando la gran ventana publicitaria de esos grupos ha sido su programa radiofónico, los votos procedan masivamente de la izquierda. Primero fue el apoyo a Ciudadanos, que consiguió llenar de votos derechistas los cestos de Albert Rivera. Un proyecto que hoy se puede considerar amortizado y al que no resta más destino, tal y como le aconsejan todos los días, que el de incorporarse a UPyD. Después fue el apoyo a Rosa Díez, un día sí y otro también. En ambos casos ha sido palmaria su sintonía con la línea del diario El MUNDO.

Rosa Díez no se ha cansado de repetir, en la reciente campaña, que estaba aislada, que los medios le cerraban las puertas, que UPyD no había podido debatir en televisión. Ésta es, sin embargo, sólo una parte de la verdad porque ha sido inconmensurable el apoyo recibido, desde su irrupción en la política, de Libertad Digital, de la COPE a través del programa de Jiménez Losantos y del diario EL MUNDO.

La UPyD es una opción de izquierdas o, si se quiere, de centro-izquierda que hasta el momento obtiene la mayor parte de sus votos de los caladeros populares; que arrastra un buen puñado de votos no del sector centrista del partido de Mariano Rajoy sino de su sector más derechista; ese que todas las mañanas escuchaba a Jiménez Losantos.

Esperemos que el periodista en su libro explique las claves de estas jugadas políticas.

Enlazando y volviendo al tema de su artículo: me ha causado cierto asombro que admita, con todas las letras, que existe un grupo de votantes del PP que “viendo el hundimiento de los grupos a la derecha del PP y por aversión a la UPyD han decidido abstenerse sine die” junto con aquellos que “han decidido abstenerse por aversión a la casta política”.

Cabría señalar que muchos, entre ellos Jiménez Losantos, pero -insisto- no sólo Jiménez Losantos, han trabajado y trabajan arduamente para que esos grupos, que ellos sitúan a la derecha del PP, no tengan la más mínima oportunidad de poner en evidencia lo que no es más que una estafa política.

La cuestión nacionalista llega a Asturias

Jueves, Junio 11th, 2009

Siempre se comienza de la misma manera: impulsando los llamados hechos diferenciales para defender una supuesta identidad autónoma distinta a la española. El camino siempre comienza en el mismo punto: en la lengua. El primer mandamiento de todo nacionalismo es impulsar la lengua como elemento clave. Inicialmente se presenta como defensa de una vieja tradición a punto de extinguirse, algo que muchos entienden como lógico y necesario. Después, poco a poco, se abre el debate de la necesaria cooficialidad y la aplicación de la normalización lingüística. Finalmente, en plena exaltación nacionalista, se margina o proscribe la lengua común de España.

Ese es el modelo que se ha aplicado o se están aplicando en Cataluña, Vascongadas, Baleares, Galicia y Valencia. Ahora parece tocar el turno a los asturianos. En Asturias no existe un grupo nacionalista importante pero sí quienes están dispuestos a poner en marcha el proceso. En este caso, como en tantos otros, no es la izquierda quien lo impulsa, es el Partido Popular.

El Partido Popular ha presentado una propuesta para debatir en el Principado de Asturias la cuestión del bable y la necesidad de arbitrar medidas para su implantación en las escuelas. Es el Partido Popular el que ha llevado la voz cantante en un debate que supone abrir el camino hacia futuras y frustrantes normalizaciones lingüísticas. En Asturias ha pedido plaza para ser el primero de la clase en un paranacionalismo de nuevo cuño. Excusas no le faltan: sólo se trata de normalizar la situación de la enseñanza del bable. Convendría recordar que el Partido Popular ya ha pactado con el PSOE parte del nuevo Estatuto de Autonomía. Un Estatuto en el que se contempla la defensa del bable.

Los responsables del PP en Asturias creen que con propuestas como la que han llevado al Parlamento podrán atraer los votos de quienes han hecho posible el gobierno en coalición entre el PSOE e IU en Asturias. Si para ello es necesario generar un problema donde no existe, al igual que sucedió en Galicia o Baleares, que más da.

Mayor Oreja debería reflexionar sobre las lentejas

Jueves, Junio 4th, 2009

Ese candidato al que tanto preocupa que las menores aborten sin  permiso de sus padres, pero que no parece preocuparle que aborten si tienen ese consentimiento…

Ese candidato al que tanto preocupan nuestras raíces cristianas pero que, tal y como apunta el informe de Profesionales por la Ética, ha eliminado de su programa electoral hasta la cita que sí figura en la declaración del Partido Popular Europeo…

Ese candidato que habla de principios y valores, con beatífica faz, que dice estar -a título particular- contra la ley del aborto de 1985, pero que está en un partido que defiende esa ley…

Ese candidato, responsable del grupo parlamentario del PP en Estrasburgo, que en la última legislatura ha votado en un 70% de las ocasiones lo mismo que el PSOE. Ese candidato que ha estado de acuerdo con el PSOE a la hora de robar a los españoles la posibilidad de pronunciarse sobre el Tratado de Lisboa…

Ese candidato que estuvo de acuerdo con el PSOE a la hora de pedir el Sí al Tratado Constitucional que implicaba el reconocimiento del aborto como un derecho, de las bodas gay, de la investigación con embriones y abría la puerta a la Eutanasia, pero que obviaba derechos sociales como el de la vivienda…

Ese candidato, jefe del grupo parlamentario, que fue incapaz de imponer la disciplina de voto, que en otras ocasiones ni discute, cuando se trataba de rechazar la consideración del aborto como un derecho…

Ese candidato que también está preocupado por la distribución sin receta de las píldoras abortivas que su partido, y por tanto él mismo, legalizó…

Ese candidato que se ha esforzado a la hora del “y tú más” en su inexistente debate con los socialistas en esta campaña…

Ese candidato que un día se acordó de que los intereses españoles se defienden en Estrasburgo y acusó al socialismo de no defenderlos cuando, por ejemplo, ambos se olvidan sistemáticamente de los agricultores españoles y son incapaces de replantear la necesidad de recuperar soberanía económica y desarrollar, otra vez, el sector agroalimentario que ambos contribuyeron a desmantelar; lo mismo que hicieron con nuestra industria naval…

Ese candidato que habla de Principios y Valores pero que ha escogido como lema el de “soluciones” que es una falta a la verdad porque sólo muy tangencialmente desde el Parlamento Europeo se pueden dar soluciones a la crisis económica y especialmente a la crisis económica española…

Ese candidato tan original que coincide con López Aguilar a la hora de dar la máxima razón para votarle: podemos y vamos a salir de la crisis…

Ese candidato, que se contenta con ser candidato y encargado de no sabemos qué en el Partido Popular Europeo, que asume su papel de arrastra votos entre electorado católico español para después contribuir a ir contra sus principios…

Ese candidato tan importante y destacado cuyas opiniones han sido desplazadas por lo que diga Mariano Rajoy, que es quien parece que se presenta a las elecciones…

Ese candidato es Mayor Oreja.

A Mayor Oreja le ha preguntado en el programa de máxima audiencia de la COPE, el periodista Federico Jiménez Losantos, sorprendentemente o no, por sus razones para “votar al PP y no a AES”. Y el gran Mayor Oreja ha recurrido a lo único que podía recurrir: al voto útil. Su argumentario no da para más. No puede debatir con AES. No puede ignorar todo lo anteriormente escrito. A los oyentes de la COPE sólo les puede decir “votadme porque soy la única opción con posibilidades. No hay que estar en política de forma testimonial”.

Y tiene razón Mayor Oreja en una cosa: defender los Principios de verdad, y cuando decimos Principios y Valores todos entendemos que nos referimos a los que surgen del cristianismo, sin reserva mental alguna, considerando que esos Principios Innegociables de los que habla Benedicto XVI son eso, innegociables, significa quedar en la orilla de lo testimonial. Son Principios que no se pueden defender a medias o reducir en nombre del consenso, como hace el Partido Popular y, por tanto, el señor Mayor Oreja.

La diferencia estriba en que el señor Mayor Oreja, para ser la “única opción con posibilidades”, para seguir siendo el figurón que es, prefiere obviar el testimonio, practicar la reserva mental y cambiar los “Principios Innegociables” de Su Santidad Benedicto XVI por el plato de lentejas del sillón de Estrasburgo.