
La alcaldesa del PP se enfrenta a una moción para declarar persona no grata
a la corporación que apoyó la independencia.
Redacción.-
Sucedió en un pequeño pueblo de Cantabria, Bárcena de Pie de Concha. Allí,
Alfonso Hidalgo, concejal de AES, presentó una moción al pleno para que de
acuerdo con lo dispuesto en la Ley de Bases de Régimen Local se instara al
gobierno a iniciar los trámites para la disolución de los ayuntamientos que han
votado en Cataluña mociones declarándose independientes y se produjera la declaración
de persona non grata a los miembros de la corporación de Sant Pere de Torelló.
La actual
alcaldesa, Carmen Mier, del Partido Popular, no ha tenido problemas hasta la
fecha en aprobar tres mociones del grupo municipal socialista, entre las que se
incluía dirigirse al Congreso de los Diputados, por lo que sorprendió su
actitud ante una propuesta que, en definitiva, exige que se cumpla lo dispuesto
en las leyes y la unidad de España, más aun siendo del Partido Popular.
Probablemente
preocupada por las elecciones catalanas y esa actitud de poner una vela a Dios
y otra al diablo propia de los populares la alcaldesa se dedicó a defender al
pueblo catalán; aunque tal y como señalaron la moción no iba ni tan siquiera en
contra de los habitantes de San Pere, sino que se circunscribía a los
concejales que votaron por la independencia. En el colmo de los despropósitos
la alcaldesa, que no sabía qué decir, afirmó que no era nadie para solicitar
que se cumpliera la ley y la constitución. Probablemente la alcaldesa ni tan
siquiera haya leído cuáles son sus competencias.
AES y el PCR
llegaron a un acuerdo defendiendo la propuesta de instar al gobierno a iniciar
los trámites para la disolución de los ayuntamientos independentistas, a lo que
la alcaldesa y su grupo se negaron. El final de la astracanada protagonizada
por la alcaldesa y algunos de sus concejales fue afirmar que desean la unidad
de España y que se cumpla la Constitución. En Bárcena se ha extendido el rumor
de que la alcaldesa actuó así, en contra del sentir de muchos de sus paisanos,
porque había recibido órdenes.