Una red de subvenciones públicas para abortar en las clínicas de Morín
No consiguió la defensa que el juicio contra el doctor Morín, en cuyos inicios está la denuncia presentada por Alternativa Española, fuera declarado nulo por lo que la vista echó a andar el martes dieciocho de septiembre. Comparecen once personas acusadas de 101 delitos de aborto.
La sesión se inició con las declaraciones del doctor Morín y su mujer María Luisa Durán. Ambos se negaron a responder a las preguntas de la fiscalía y la acusación popular. Sólo lo hicieron a las preguntas, evidentemente prefabricadas de su abogado defensor. Ascó provocó que María Luisa Durán dijera que las trituradoras en las que se eliminaban los restos de los niños abortados eran en realidad usadas para prácticas veterinarias con cerdos y pollos.
Lo que sí ha quedado claro es que existían una red de subvenciones para pagar los abortos a través del Ayuntamiento de Barcelona y fundaciones de la gueralidad.
Durante la sesión se ha
puesto de manifiesto una y otra vez las grandes incongruencias de estos dos
imputados, los cuales no han negado en ningún momento que los documentos en los
que los médicos de sus clínicas firmaban fuesen falsificados o alterados.
Durante la sesión se ha
hecho referencia también al tema de las facturas, las cuales los testigos
declaraban que no les eran entregadas, Maria Luisa ha comentado que si que daba
facturas y que las mujeres pagaban las facturas siempre en efectivo porque
ellas querían, gran incongruencia entre la mayoría o casi la totalidad de los
testigos y ambos imputados.
Segundo: Las firmas y sellos de los médicos para nada fueron personales e intransferibles, alguien firmaba por ellos o sellaba por ellos.
Tercero: Nos hemos encontrado con que en el 80% de los casos los médicos no han reconocido sus firmas o sellos profesionales y, para ahondar más en la cuestión, jamás rellenaron el libro de quirófano que en la prueba documental y así les ha sido mostrado aparece con sus firmas y sellos.
Cuarto: los abortos llevados a cabo supuestamente se
revisaban y se inspeccionaban con meticulosidad por los médicos, si bien las
testigos en sus declaraciones lo niegan y advierten en sus declaraciones todo
lo contrario. Los médicos se fiaban de los documentos con los que las pacientes
llegaban al quirófano no dando una segunda valoración oportuna.
Lo que todo el mundo espera con ansía es la declaración de los testigos protegidos.