Ahora, coherencia en la opción
 
 

Ahora, coherencia en la opción

 
Publicado el 21 de Mayo 2015
 
 

El Partido Popular no es la opción de los que creemos en España y su unidad.

Resulta gratificante que, tras las críticas o el insulto por parte de los hooligans peperos, el tiempo acabe dándote la razón. La noticia política de la semana ha sido que un clásico del PP, Santiago Abascal, hombre valiente, al que nadie puede negar que ha sudado la camiseta del PP, que la ha defendido jugándose la vida, se ha visto forzado –subrayo lo de forzado– a abandonar el Partido Popular; el partido de su padre como parece que escribe con dolor. Lo ha hecho porque, según nos indica, ya no es su partido, porque éste ha traicionado todas sus expectativas, porque no reconoce en él los principios que le llevaron a militar y defender ese proyecto y a intentar cambiarlo desde dentro. La conclusión sólo puede ser una: desde el interior nada se puede hacer. El sistema te arrolla y te silencia; la partitocracia, el culto al partido y la obediencia ciega a quien lo dirige, hace inviable cualquier intento de cambio.
Abascal, según su carta al Sr. Rajoy, se marcha porque el PP es tibio con la unidad de España; porque no corrige los errores de la fracasada y perversa política autonómica. Se marcha por la traición a las víctimas, lo deja por el incumplimiento del programa electoral en materia de impuestos y de defensa de la vida. Abandona, en definitiva, por lo que hoy piensa un alto porcentaje de los votantes del PP.
Aguardar hasta conseguir la mayoría absoluta, cambiar el partido desde dentro o desde los alrededores ha sido durante años la tesis o coartada de muchos para conformarse o no hacer nada. Los hechos confirman que eso resulta imposible. Es imposible porque la realidad es que el Partido Popular no es la opción de los que creemos en España y su unidad, en la dignidad de las víctimas, en un Estado de progreso no confiscatorio, en la defensa de la vida del ser no nacido y de la familia natural, la compuesta por hombre y mujer.
Bienvenida sea esta confirmación. Ahora bien, ello no puede ser la simiente de un nuevo error. Ya existen opciones con vocación de comparecer en las próximas elecciones europeas, como la que se está conformando a favor de los principios que habla Santiago Abascal y a la que ya se han sumado Familia y Vida, CTC y AES y en breve otras organizaciones. Abrir otras vías implica provocar la diáspora, la confusión y el fracaso. Lo lógico sería que tras la difícil decisión y en un gesto de generosidad, prescindiendo de prejuicios, tanto Santiago Abascal como otros que pudieran seguirle se comprometieran en pro de esos proyectos. Crear nuevas opciones, sumarse a proyectos populistas, no debieran ser la desembocadura de tan loable decisión. Es el momento de la Unidad, defender esos principios y valores exige pasar por encima de cualquier diferencia en lo accesorio. Juntos ¡¡Esta vez sí!!
 
 
 

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