6. PARA QUE LA ECONOMIA ESTE AL SERVICIO DEL HOMBRE
 
 

6. PARA QUE LA ECONOMÍA ESTE AL SERVICIO DEL HOMBRE, EL BIEN COMÚN Y LA NACIÓN


Para AES, el desarrollo económico debe contribuir a la consecución de un orden social justo basado en: la distribución de la riqueza a través de un sistema impositivo no confiscatorio; el incremento de la protección y la asistencia social; la corrección de las diferencias estructurales del territorio; el desarrollo, a través de políticas de ayuda, de una auténtica igualdad de oportunidades; la expansión generalizada de la Educación y la Cultura...

AES cree en las políticas de apoyo y protección a la empresa española, con especial atención a la familiar, a las iniciativas de producción y a la creación de riqueza. Apoyará la puesta en marcha de planes para reactivar el desmantelado tejido industrial español; impulsará políticas de investigación y desarrollo orientadas a los ámbitos industrial, energético y tecnológico.

AES promocionará la defensa, reconversión, tecnificación, actualización y expansión de nuestro sector agropecuario, piscícola, forestal y minero.

AES estima que las relaciones laborales deben estar presididas por la cooperación, la conciliación y la justicia. Las relaciones laborales y los conflictos que se deriven de las mismas deberán solventarse mediante la creación y desarrollo de normas e instituciones de ágil funcionamiento en las que se cohonesten, con equilibrio, los intereses en juego del individuo, la empresa y la colectividad.

Para hacer posible un empleo estable y de calidad.
AES ha reiterado, desde su fundación, que la economía española vivía en una burbuja; que los datos macroeconómicos, positivos en líneas generales, ocultaban los problemas estructurales de un modelo económico basado en el consumo, la construcción y la abundancia de mano de obra no cualificada con salarios bajos.

AES alertó de que pese a las encuestas del CIS existía una cierta preocupación entre los españoles por la situación socioeconómica que se desprendía de la microeconomía.

AES denunció, en su día, que el gobierno había aprovechado el cambio metodológico utilizado para medir las variables para ignorar los problemas estructurales de la economía española; problemas que no son producto de la gestión de Rodríguez Zapatero, pero que se han visto agravados por su falta de toma de decisiones.

Los informes generales, a lo largo de la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, advertían que España se enfrentaría en breve a una crisis en el mercado laboral; fundamentalmente por la falta de cualificación de la mano de obra y por los problemas de productividad de la economía española.

Ni PSOE ni PP, que guardó silencio en este tema, quisieron iniciar un cambio de tendencia en nuestro mercado laboral. Ambos, cada uno en su legislatura, se conformaron con las cifras de creación de empleo, olvidando siempre la lenta destrucción del mismo, factor que quedó en segundo plano por el incremento del empleo. El empleo ha estuvo creciendo en el sector servicios y en el sector de la construcción; sobre todo en la mano de obra sin cualificar. Un empleo escasamente recurrente, sujeto a los ciclos del mercado (lo que se evidencia por la alta tasa de temporalidad que tiene el mercado laboral español).

AES ya puso de manifiesto, antes de que se hablara de crisis, cuando PSOE y PP preferían mirar hacia otro lado, que el final de la burbuja inmobiliaria iba a generar una bolsa de desempleo, fundamentalmente inmigrante, que, por su falta de cualificación, sería de difícil recolocación, viéndose estos trabajadores abocados a la economía sumergida cuando no a la delincuencia. Situación que ahora comienza a ser una realidad de difícil solución ya que, por ejemplo, el sector agrario continúa constreñido por la insensata decisión de reducir la producción agroalimentaria en la Unión Europea.

AES subrayó, durante la campaña electoral de 2008, del problema que presenta una de nuestras industrias base: el turismo. Industria que también absorbe un volumen importante de mano de obra no cualificada. España tiene pendiente una profunda reconversión en su sector turístico para hacer frente a los nuevos centros europeos de atracción.

AES entiende que es necesario dar un nuevo impulso al sector industrial español. Este sector es el que genera puestos de trabajo recurrentes, más estables y menos sensibles a los ciclos de mercado.

AES va a trabajar por el cambio de esta tendencia para facilitar la creación de un puesto de trabajo mejor y más estable. Para ello propondremos:

1º. La focalización de las ayudas, para su impulso, en el sector industrial.

2º. El apoyo público a la creación de nuevas empresas a través de políticas adecuadas. Para ello, en acuerdo con las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos a través de un Plan Nacional de Reindustrialización, será necesario: una política agresiva de reducción del Impuesto de Sociedades colocándolo muy por debajo de la media de la Unión Europea para generar la llegada de nuevas empresas; una política de exenciones y cesión de suelo para la instalación de las mismas; mejorar la capacidad inversora del Estado reduciendo las transferencias a las Comunidades Autónomas.

3º. Generar empleo sostenible favoreciendo el trabajo por cuenta propia. Para ello es necesario contar con los Ayuntamientos para reducir el IAE. También propondremos una nueva política fiscal en la que los Autónomos vean reducida, durante cinco años, la cuota de la Seguridad Social.

4º. Apoyar la estabilización del empleo joven aplicando, durante los cinco primeros años de actividad profesional, una política fiscal de módulos para jóvenes (hasta los treinta años) recién incorporados a la vida laboral en régimen de autónomos (despachos de abogados, programadores, gestorías, procuradores, corredores de seguros, arquitectos, aparejadores, médicos, enfermeros y similares).

5º. Crear, ampliar y estabilizar el empleo agrario mediante un cambio de política. Exigiremos modificaciones en la Política Agraria Comunitaria de tal modo que exista una mayor  libertad a la hora de producir, estableciendo horquillas amplias en las cuotas, permitiendo tanto la competencia como la liberalización de los precios. AES buscará fórmulas que permitan a los productores elevar sus márgenes de beneficio en detrimento de la red de intermediarios.

AES propugnará que se incentive con fondos públicos la instauración de una política laboral sustentada en la justicia social, tal y como se entiende en la Doctrina Social de la Iglesia.

Propuestas para salir de la crisis.

Día a día parece extenderse la tesis, auspiciada por el gobierno, de que la actual crisis económica que nos está sacudiendo brutalmente es producto de contingencias externas, de variaciones en la economía global frente a las que nada pudo hacer el gobierno. Ésta es sólo una parte de la verdad. Nadie niega los elementos externos generales de la crisis pero tampoco oculta ninguno de los expertos los factores internos que han agravado o moderado la crisis en cada uno de los países afectados; al igual que nadie oculta que, en función de dichos factores, la recuperación será más rápida o lenta.

Desgraciadamente, España no estaba preparada, tal y como AES había denunciado, para afrontar la crisis por lo que sus consecuencias son mucho más duras y se prolongarán más en el tiempo.

Desde que nacimos a la vida pública señalamos los problemas estructurales de la economía española ocultos tras la expansión económica: primacía del modelo especulativo, baja cualificación, baja productividad, desindustrialización y deslocalización, burbuja inmobiliaria, dificultades de gestión por las barreras del sistema autonómico, falta de liquidez, excesivo endeudamiento y gasto público… Pero estos problemas reales de la economía española para nada contaron en el discurso político de populares y socialistas.

Afrontamos la crisis con una estructura económica débil. Se perdió el tiempo cuando los indicadores mostraban que se acababa el ciclo expansivo; se subordinó a la propaganda electoral la verdad y el resultado son los millones de parados, el desfondamiento de las cuentas públicas, el cierre de empresas y la falta de liquidez… Las medidas propuestas por el gobierno, muchas de las cuales eran fruto de la demagogia electoral, no están dando resultado y la oposición tampoco ha presentado un programa de actuación creíble. Entre otras razones porque lo que es necesario cambiar es el modelo que sustenta nuestra economía, de lo contrario nos conformaremos con parchear la situación hasta que ésta vuelva a estallar.

Nosotros, desde Alternativa Española, consideramos que estamos ante algo más que una crisis económica; que por debajo de la misma fluye la crisis de valores. Por ello, para echar a caminar en la dirección correcta es necesario ir desde lo cultural hasta lo material.

El modelo original.
Todos recordaremos lo que por país rico y desarrollado se entendía en los años setenta: Un país  rico era sinónimo de un país industrializado. España era, entonces, la octava potencia industrial del mundo, Alemania la segunda y así sucesivamente. Esto es lo que diferenciaba a los países desarrollados de los subdesarrollados. Esto era lo que marcaba las tasas de crecimiento y de empleo.

El concepto de país rico y desarrollado asumía, en sí mismo, que los servicios eran una actividad auxiliar de la industria y que, como su propio término indica, éstos prestaban servicios complementarios a otros sectores de la actividad económica.

En Europa Occidental, y con mayor fuerza en España, la actividad industrial de las grandes empresas (eléctricas, altos hornos, mineras, hoteleras…), en un principio -bien por el fin de la guerra civil en España o por el fin de las dos guerras mundiales en Europa- fue promocionada mayoritariamente por  organismo públicos  o mixtos (estatal y privado), todos ellos de gestión privada, como fue el caso del INI y sus homólogos en Italia, Alemania y Francia. Estas grandes empresas industriales generaron a su alrededor las industrias auxiliares, éstas últimas de iniciativa totalmente privada y en muchos casos de carácter familiar y regional, lo que dio como resultado la integración vertical de las economías nacionales, es decir la independencia y la soberanía industrial. Ello supuso el crecimiento vertiginoso de las PYME, que demostraron ser los motores del crecimiento social y económico, ofreciendo el puesto de trabajo más estable, justo y recurrente. Un proceso, y es importante subrayarlo, que impulsó el crecimiento acelerado de las clases medias españolas.

Un empresario con éxito era un empresario que había creado su industria en la que habitualmente él y su familia, por generaciones, trabajarían. Un hombre conocedor en primera persona del gran esfuerzo que suponía la puesta en marcha y expansión de su proyecto. Todo ello se traducía directamente en una relación más personal y estrecha con sus trabajadores, a los que consideraba como un activo inestimable, lo que redundaba en una mayor justicia social.

En este proceso de crecimiento y consolidación fue fundamental la intervención de la banca pública especializada; la cual, sin interés de canibalización alguno, prestó sus recursos y apoyos para el crecimiento de la industria y de los sectores primarios, colaborando en su internalización. No olvidemos que había bancos especializados en  cada sector desde el industrial hasta el agrícola pasando por todo lo referente a la expansión internacional.

El cambio del modelo.
Entre los años setenta y los ochenta los organismos estatales  promotores de la industria desaparecen de Europa. Se privatiza al 100% el capital social de las grandes industrias, que en su mayoría son adquiridas por empresas multinacionales cuya integración no es nacional sino transnacional. Con ello se inicia la deslocalización de las empresas auxiliares o incluso las compras estratégicas con vocación de desmantelar la industria nacional para eliminar  concurrentes.

Otra parte de la industria, o porcentajes de control de la misma, es adquirida por las entidades financieras privadas, que se encuentran en una situación de liquidez extraordinaria. Una liquidez -no debemos olvidarlo- conseguida desarrollando su faceta de actividad auxiliar de la industria. Entidades financieras que, además, absorben a las entidades financieras públicas (Argentaria, Banco Industrial…) y, con ello, las participaciones que muchas de éstas tenían en las empresas industriales. La banca privada acaba teniendo una cartera de activos industriales que no entiende, pero sobre la que gobierna y moldea.

Describamos el proceso de una manera más gráfica: quien empezó como mancebo termina siendo el dueño de la botica y esto no puede ser criticable ya que es uno de los principios en los que se basa la economía de libre mercado, soportada sobre la iniciativa privada.  Ahora bien, esto no implica que, a la larga, el resultado haya sido positivo, ya que muchas de estas entidades se han desecho de estas participaciones, eso sí con pingues beneficios, provocando la llamada concentración de sectores, en detrimento de una iniciativa privada nacional incapaz de poder competir con la multinacionales integradas internacionalmente.

En resumen, la situación se invierte y el motor de la economía ya no son las industrias, sino el sector servicios (banca, aseguradoras, construcción…). A partir de aquí varía el concepto inicial: ahora un país es rico y desarrollado cuanto mayor es su PIB en ese sector (actualmente en España cerca del 70% del PIB), deslocalizándose las industrias a países en desarrollo, fundamentalmente India, China, y del sureste asiático.

Esto supone el fin de la integración vertical económica nacional, de la soberanía financiera nacional y, por último, de las empresas domésticas de capital nacional. Empresas auxiliares  de la industria, generadoras de clases medias y empleo recurrente.

La nueva cultura empresarial.
El cambio de criterios descrito es el que hace que nazcan nuevas culturas empresariales fundadas en los principios que ilustran el sector servicios (fundamentalmente el financiero y el de la construcción): comprar, vender, prestar, con el mayor beneficio, con el menor recurso propio posible (mínimo riesgo) , en el menor plazo de tiempo, es decir,  la especulación.

Fruto de esta nueva cultura empresarial es la aparición de una generación de jóvenes especuladores financieros que fundan lo que se ha venido a llamar la “cultura del pelotazo”. Lo hacen, bien mediante la creación de un mercado financiero virtual, fundado en la ingeniería financiera individualista y endogámica (se hace dinero sin crear empleo, detrás de una pantalla de ordenador) sin soporte en la realidad de producción de los países, o bien a través de la especulación de suelos con costes de repercusión de hasta cinco veces el coste de construcción.

El papel de las entidades financieras.
En esta nueva situación las entidades financieras (bancos y compañías de seguros)  terminan por hacerse  las valedoras y veladoras del sistema capitalista. Se les llega a confiar hasta el futuro de nuestros pensionistas, con la administración de los fondos de pensiones. En algunos países, incluso, obtienen la administración de los fondos de la Seguridad Social. La idea bajo la que se ampara el proceso es clara: son mejores administradores que “Papa Estado”; lo que hoy se ha demostrado, con las quiebras de bancos y aseguradoras, que no es del todo cierto.

Por último, en los años noventa las entidades financieras bien nutridas de fondos, entre otras razones, por la venta de su cartera industrial, los fondos de pensiones que administran y sin duda la buena gestión, se hacen con el control de las industrias multinacionales. Para ello no ha sido necesaria la adquisición del 100% de su capital, bastó con la compra de paquetes de control. Lo que se ha hecho de forma directa, con la compra en bolsa o a través de fondos estructurados, ya sean de capital  riesgo o cerrados, o bien mediante sofisticadas formas de ingeniería financiera.

Las entidades financieras a su vez tienen un capital social muy atomizado, por lo que el control de las mismas se obtiene con paquetes accionariales muy pequeños, gracias a la política de blindaje de estatutos. La consecuencia de ello es que el control de estas entidades financieras, hoy ya supranacionales, está en manos de unos pocos, muy apartados de las decisiones empresariales del día a día y de la idiosincrasia y cultura nacional, lo que necesariamente implica un distanciamiento con la justicia social. Ese control supranacional es que el ha hecho posible la ansiada política de globalización en contra de las soberanías financieras nacionales. Lo que al día de hoy se ha demostrado nefasto por el efecto contaminación que produce la no existencia de barreras industriales y financieras nacionales y la adopción de políticas iguales para actores distintos. La crisis financiera americana ha contaminado a todo el mundo. América estornuda, Europa se acatarra, Alemania se acatarra y España contrae pulmonía.

Crisis económica/crisis de valores.
Estamos en presencia de una crisis cuyo origen no se puede buscar sólo en razones económicas. Es una crisis cuyo origen debemos situarlo en una crisis de valores. Por ello, para que las medidas a adoptar  sean eficaces y recurrentes deben estar soportadas sobre un cambio de conceptos. Adoptar medidas económicas sin terminar con la cultura especulativa, virtual, ajena a la realidad de los países y su capacidad productiva, fundada en la globalización sin barreras que contenga el efecto de contaminación, y lo más importante ajena al hombre, a su dignidad, a la justicia social, es decir, al margen del bien común, no serviría de nada. Estaríamos condenados a repetir la historia.

La caída del muro de Berlín  supuso un punto de inflexión social, esta crisis ha sido un punto de inflexión económica. El primero, nos mostró el fracaso de un sistema social basado en el socialismo; el segundo, nos muestra como ha fallado todo un sistema social basado en el frío y apátrida liberalismo. A la postre,  ambos dos, capitalismo: el primero de estado y el segundo de un grupo selecto de individuos.

La solución: una nueva política social y económica.
Por ello no cabe refundar, reparar o parchear, este sistema, se ha de aspirar a algo mejor. Debemos aprender de estos treinta años de experiencia. Por ello, desde Alternativa Española, queremos concienciar a la sociedad de que es necesario, si de verdad se quiere acabar con la crisis, crear una nueva política social y económica que gire en torno al hombre, la justicia social, la iniciativa privada, la propiedad privada, el libre mercado, y la protección social. Una política social y económica que nos permita construir una sociedad más justa y equilibrada, manteniendo los principios de soberanía nacional, tanto política como económica, dentro de unos acuerdos de libre mercado, sin cuotas a nuestro sector primario y de trasformación  que nos permitan la libre internalización de nuestros productos.

DIEZ PROPUESTAS Y RESPUESTAS PARA SALIR DE LA CRISIS

1º Impulsar una nueva cultura empresarial.
AES entiende que para poner fin a la crisis es necesario impulsar un cambio en la cultura empresarial. Éste se ha de iniciar en el sistema educativo, desde la escuela hasta la Universidad, con la asunción de la cultura del trabajo y el esfuerzo.

. Es preciso transformar la  actual cultura especulativa endogámica, individualista e insolidaria de los mercados de servicios y financieros virtuales, con visión a corto plazo, por la política del esfuerzo, constancia y con visión a medio y largo plazo  de la industria, pensando en una entrega generosa y trascendente del trabajo, bajo el principio de la justicia social.

. En esta nueva cultura el trabajador hará suyo el proyecto empresarial, participando del éxito del mismo; el empresario no lo considerará como una partida de pasivo si no como el mejor de sus activos.

. Con esta nueva cultura y con la paciencia suficiente, se generará un firme entramado industrial y laboral, en el que jugará un papel muy importante la Pequeña y Mediana Empresa  así como los autónomos. Un entramado que creará  una generación de empleo estable y de recursos recurrentes que transformarán nuestro PIB; invirtiendo la relación de cifras actuales que sitúan el 66% del PIB en el sector servicios a las de los sectores industriales y primarios.

. Todo ello exige el apoyo de las fuentes de financiación públicas (ICO, Cajas de Ahorro…) que ayuden al empresario nacional y emprendedor a financiar los cash flow  negativos y su internacionalización.

2º Apoyar a las PYMES y a los Autónomos.
AES entiende que para salir de la crisis es necesario fomentar las políticas de apoyo a los empresarios autónomos y PYMES. Esto se hará:

. Habilitando créditos directos, sin la intermediación de los bancos privados, haciendo llegar los fondos con la misma fluidez que hoy se está haciendo llegar a los bancos.

. Aplicando medidas fiscales de reducción de las cargas impositivas mediante la extensión de las políticas de módulos a las nuevas empresas promovidas por autónomos y PYMES durante los cinco primeros años, además de líneas de financiación con tipos de interés reducidos y/o subvencionados para financiar el IVA. Por último, proponemos una exención de contribución de la parte de aportación de la empresa a la Seguridad Social para las contrataciones indefinidas en los primeros cinco años.

. Congelando la subida de los impuestos municipales y autonómicos que devengaran por la realización de actividades empresariales (IAE, IBI, tasas de residuos para oficinas…) reduciendo el impuesto de sociedades al tipo medio europeo del 20%.

. Estableciendo la exención del impuesto de AJD para los casos de capitalización de empresas para cubrir pérdidas o para financiar circulante.

3º Proteger a los trabajadores.
AES entiende que las soluciones a la crisis deben conjugarse con la protección de los trabajadores, especialmente de aquellos cuya recuperación para el mercado laboral será más lento. AES es partidaria de:

. Aplicar las coberturas de desempleo, tanto en importe como en plazo, en virtud de las cargas familiares del desempleado. 

. Eliminar toda intermediación en el mercado laboral, no pudiendo devengarse margen alguno sobre el trabajo prestado por un trabajador. Las ETT solo podrán hacer gestiones de búsqueda y selección pero no de prestación de servicios laborales para terceros.

. Hacer que el importe del salario de los sindicalistas liberados revierta en la masa salarial, pasando los responsables sindicales a ser retribuidos por el sindicato al que pertenezcan y sin ayuda estatal alguna.

4º Mejorar el sistema financiero.
AES entiende que para salir de la crisis es necesario mejorar nuestro sistema financiero. AES propone:

. Ejercer un control de los mercados financieros localizados en “paraísos fiscales”, estableciéndose en estos casos una regulación rigurosa y de cobertura económica (coeficientes de caja para cobertura de fraudes) cuando se comercialicen sus productos en España.

. Retirar la política de financiación estatal a los bancos privados, cuyos resultados este año 2008 han ascendido a aproximadamente 14.203.000.000 Euros. Las ayudas deberán derivarse directamente al sujeto activo de la economía familiar y productiva, sin la intermediación de la banca, evitando de esta forma el encarecimiento y el retraso en dar liquidez al mercado. Serán el ICO y las Cajas de Ahorro las encargadas, sin coste de intermediación alguno, de facilitar las líneas crediticias subvencionadas, en el siguiente orden de prelación: autónomos, PYMES, industria y servicios.

. Elevar los coeficientes de caja de los bancos con el objeto dotar de recursos suficientes al Fondo de Garantía de Depósitos, para que al igual que en otros países europeos se garantice el 100% de los depósitos bancarios, recuperándose la confianza de los ahorradores.

. Recuperar la confianza en los mercados financieros mediante el levantamiento del velo de inmunidad y establecimiento de una responsabilidad ilimitada y solidaria del regulador del Mercado financiero (CNMV y Banco de España) frente a los inversores, con relación a fraudes cometidos por empresas cotizadas y/o supervisadas por las referidas entidades; siempre que los fraudes sean fruto de una negligencia en el control de compra/venta de activos (no de valoración) y auditorias.

. Realizar un cambio de orientación en las Cajas de Ahorro volviendo al objeto social que las fundó, destinando, una vez detraído el 20% para obra social,  el íntegro de sus resultados (6.822.000.000 Euros, año 2007) a dar liquidez directa a la familia, PYMES y autónomos, mediante la bonificación de los tipos de interés y la carencia en el pago de los principales de los créditos/prestamos, modelando estos incentivos en virtud de la carga familiar y el número de empleos que se creen.

. Establecer una relación directa entre el ICO y la industria, Pymes, autónomos y particulares, de forma tal que se evite cualquier coste de intermediación que encarezca el dinero que el Estado esta inyectando en el mercado. A día de hoy los Bancos y Cajas de Ahorro, con el dinero que inyecta el Estado y que proviene de nuestros impuestos, cobran un diferencial que puede llegar al 3,05 % sobre el tipo de referencia ICO, encareciendo el dinero público que llega con cuenta gotas al mercado.

. Reinstaurar las entidades financieras sectoriales (agrícola, industrial, exterior e hipotecaria) dependientes del Estado, de forma tal que se abarate el coste de los créditos al prescindir de los Bancos y Cajas de Ahorros como intermediarios, además de la garantía que ofrece la especialización de esta banca sectorial.

5º. Cooresponsabilidad de los agentes financieros en la quiebra de los agentes sociales productivos.
Actualmente, la mayoría de los concursos de acreedores (las antiguas suspensiones de pagos y quiebras) se están provocando por el encarecimiento o la falta de crédito a las empresas y autónomos para poder financiar así un circulante que de forma habitual financiaban los bancos. Este estrangulamiento, en la mayoría de las ocasiones injustificados, debe implicar consecuencias y responsabilidades para quien lo provoque; lo que actuará como muro de contención contra los bancos que quieran construir su cuenta de resultados abusando de la actual situación del mercado y de las empresas, a las que sin razón dejaron de financiar o le incrementaron los costes financieros (en el último semestre de 2008 un 66% de incremento).
Por ello, AES pide una modificación en la Ley Concursal, pudiendo abrirse pieza de responsabilidad civil contra aquellas entidades financieras que de forma injustificada provocaran una situación concursal.

6º Dar más liquidez al mercado.
AES entiende que para salir de la crisis son necesarias medias excepcionales como:

. Conseguir que el dinero fiscalmente no declarado llegue al mercado: Para ello, al igual que han hecho otras naciones como Alemania, Portugal, Italia y Austria, como medida excepcional y para dar liquidez al mercado, ante la actual restricción crediticia, el dinero fiscalmente no declarado (estimado en unos 54.000.000.000 Euros) podrá ser regularizado mediante la suscripción, por al menos cuatro años, de deuda publica especial a un tipo de emisión de un 1% anual, que se destine íntegramente a dar liquidez al mercado.

. Solucionar el problema derivado de las deudas de la administración: Para ello proponemos que las deudas contraídas por las Administraciones públicas o las empresas mixtas con PYMES y autónomos que hayan vencido sean adquiridas por el ICO al nominal de su valor, incluidos los interés de demora calculados al EURIBOR más 1% o compensadas su nominal e intereses de demora, calculados al tipo de interés antes indicado, con los impuestos directos (IAE, IRPF, Anticipos a cuenta del IS, IBI...) y cargas sociales (cuota empresarial a la Seguridad Social) que la PYME o el autónomo deba de pagar en el curso ordinario de su actividad.

. Hacer que el ICO, sin intermediación de la banca privada, adquiera  (factoring) las  facturas, certificaciones o cualquier otro documento que represente una deuda pendiente de vencimiento de las Administraciones publicas o empresas mixtas, sin garantía personal de las PYMES ni autónomos, a un tipo de Euribor menos 1,5%.

. Dejar sin efecto los ingresos a cuenta del Impuesto sobre beneficios a los que están obligadas las empresas.

. Establecer, al igual que en Francia, una moratoria de dos años para la libre designación de fecha de pago de las facturas, reduciéndola a sesenta días, cuyo incumplimiento traerá inclusos consecuencias penales, de forma tal que se recupere la confianza en el trafico mercantil y se eviten los abusos de las grandes centrales de compra sobre los pequeños proveedores.

7º Realizar cambios en nuestra política de inversiones.
AES entiende que para salir de la crisis es necesario introducir cambios importantes en nuestra política de inversión. Para ello es preciso:

. Dirigir las inversiones hacia la obra pública vocacionada a la industria y al sector primario (agricultura, pesca, minería y ganadero), de forma tal que éstos se hagan más competitivos.

. Controlar las políticas de financiación, ayuda y subvención a empresas transnacionales que no se comprometan a la creación y mantenimiento de una plantilla mínima y de no deslocalización por un periodo de, al menos, diez años.

. Establecer una  doble discriminación positiva en las políticas de ayuda: primera, en favor de la industria en sectores primarios e industriales estableciéndose una carencia de tiempo para el sector servicios; segunda, a favor de emprendedores nacionales con vocación de internalización.

. Continuar fomentando la inversión en sectores clave para nuestro desarrollo industrial tales como el tecnológico y fundamentalmente en el energético, al objeto de abaratar su consumo  mediante la vuelta a la energía nuclear y la eliminación, de forma coyuntural (carencia), de impuestos especiales  que graven los productos energéticos.

8º Renegociar con la UE.
AES entiende que para salir de la crisis es necesario revisar nuestra posición dentro de la Unión Europea. Por ello proponemos:

. Renegociar los pactos de convergencia con la UE pudiéndose superar sin sanción el 3% de déficit  presupuestario.

. Fortalecer la política de reconversión de la inversión pública propuesta renegociando las limitaciones impuestas en los acuerdos de la UE en materia de exportación y cupos.

9º. Reducir el gasto del Estado.
AES entiende que para salir de la crisis es imprescindible ejercer un control y reducción exhaustiva del gasto público, siempre que ésta no afecte a las prestaciones sociales básicas: educación, sanidad, desempleo y seguridad ciudadana. Al mismo tiempo, el Estado español demanda una urgente racionalización y optimización de los recursos humanos y económicos de que dispone, lo que pasa por una nueva política de descentralización administrativa que termine con la duplicidad del gasto y el solapamiento de funciones generado por el Estado de las Autonomías.

. AES apostará por la optimización de las prestaciones de todas las administraciones públicas.

. AES demanda el fin inmediato de las partidas destinadas a las costosísimas campañas de autopublicidad de las administraciones públicas.

. AES estima imprescindible una racionalización eficaz de la administración estatal, poniendo fin a las continuas creaciones y divisiones de Ministerios que de una forma arbitraria han realizado los diversos ejecutivos.

. AES propone la eliminación de toda partida presupuestaria ociosa, como la subvención a las televisiones públicas (más de mil millones de Euros en el 2008), a los centros de ocio propiedad de las Comunidades Autónomas (parques temáticos) y cualquier otra que no genere una actividad productiva directa.

. AES propone la eliminación de toda subvención a las organizaciones empresariales y sindicales. Éstas deberán financiarse a través de la aportación de sus partícipes sin aportación alguna del Estado o de las Comunidades Autónomas.

10º. Racionalizar el Estado de las Autonomías.
AES entiende que para salir y poner fin a la crisis es necesario racionalizar el Estado de las Autonomías. Una fórmula de descentralización que en su modelo actual acumula enormes déficits, actúa como barrera para la inversión, establece diferencias en materia de derechos sociales entre los españoles… Para ello proponemos:

. Reformar el sistema autonómico, terminando con todas aquellas transferencias que, además de provocar desigualdades entre los españoles, por razón de su lugar de residencia,  generan un gasto ocioso, suspendiendo tales competencias y  rescatándolas para el Estado, de donde nunca debieron salir.
Con esta medida, de las partidas presupuestarias cedidas por el Estado a cada una de las Comunidades Autónomas se habrá de detraer la cantidad que esa CCAA aplicaba a tales fines. A titulo de ejemplo meramente enunciativo: cualquier subvención al fomento de la inmersión lingüística por parte de una CCAA será deducida en igual cantidad del presupuesto anual que el Estado cede a la CCAA en cuestión. Con la recuperación de las competencias en Educación por parte del Estado, por ejemplo, se homogenizará a nivel nacional toda la política educativa, con el consiguiente ahorro en material escolar y la posibilidad de una mayor movilidad de los profesores, lo que fomentara la competencia y con ella la calidad y el ahorro.

. Establecer, en materia socio-sanitaria, un sistema de caja única, quedando obligadas todas las CCAA a participar en un sistema de compensación que garantice los mismos recursos y calidad en todo el territorio nacional. El sistema de caja único llevará implícito el ahorro en la política de compra y de recursos materiales y humanos, no estableciéndose barreras de ningún tipo a la movilidad de  los profesionales.

. Eliminar la coexistencia de fuerzas de seguridad autonómica y nacional, por dos razones: primera, por el mayor coste que suponen las fuerzas autonómicas; segunda, por la infrautilización de los medios en el caso de las autonómicas. Las fuerzas autonómicas son mucho más costosas por cuestiones claras, fundadas en las economías de escala y las sinergias propias de una actividad que lleva acompañada una gran inversión en material y medios, que obliga a cada Comunidad a dotarse individualmente (servicios informáticos, información, antidisturbios...), quedando las mismas infrautilizadas por razón de la dimensión territorial.

. Controlar la expansión de la administración autonómica: El personal de las CCAA ha crecido en los últimos 10 años un 90%, mientras que la Administración del Estado sólo ha reducido un 10% su plantilla, ello pone de manifiesto una clara ineficiencia de la gestión del recurso humano en la función publica. Además este incremento de personal no se ha reflejado en sectores tan importantes como la Administración de Justicia sino en Consejerías tales como las de Fomento y Educación, competencias que debe rescatar el Estado de forma inmediata junto con las de interior, socio-sanitarias y fiscales.  Por ello es preciso aplicar una reducción drástica del número de funcionarios autonómicos, que ha crecido en los últimos 10 años un 22%, contra un crecimiento del 12% de la población. Ello hace necesario reducir el ratio actual de 15,4 funcionarios por cada 100 trabajadores en activo, a niveles europeos situados en torno a 10 funcionarios por cada 100 trabajadores activos.

. Dar al Estado, en exclusiva, la capacidad de emitir deuda pública no pudiendo hacerlo ni las CCAA ni los Ayuntamientos. Se evitará así la competencia en las emisiones y la reducción de valor de las mismas.

 

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