2. PARA GARANTIZAR LA CONTINUIDAD DE ESPAÑA
 
 

2. PARA GARANTIZAR LA CONTINUIDAD DE ESPAÑA


AES defiende la soberanía y la indisoluble unidad de España, asentada en la unidad de historia, de convivencia y de destino.

AES sostiene que la unidad no se asienta en la uniformidad, sino en la riqueza de la diversidad de nuestras regiones y pueblos. Queremos una eficaz descentralización administrativa que, respetando el derecho foral, se haga real en los municipios.

AES mantendrá una constante proclamación de la españolidad de Ceuta y Melilla, sobre la que no cabe ninguna discusión.

AES promocionará la educación en el amor a la Patria y a sus símbolos desde la infancia, así como a su patrimonio material, natural y espiritual.

La idea y el concepto de España.
A pesar de las apariencias y de los matices, la inmensa mayoría de los españoles se sienten orgullosos de serlo. En España existe un patriotismo español. Un patriotismo que nada tiene que ver, aunque a veces pudiera confundirse, con las tesis del nacionalismo liberal surgido en el siglo XIX. Un patriotismo español que hunde sus raíces en la identificación profunda y antigua con la idea y el concepto de España. Idea y concepto de España forjado a partir de la división provincial romana. Idea y concepto de España que es muy anterior a la revolución liberal iniciada en las Cortes de Cádiz a principios del siglo XIX y que para algunos, erróneamente, es el origen de la nación española.

España, la idea y el concepto de España, no está vinculada a la idea de nación difundida por el liberalismo decimonónico. España, la idea y el concepto de España, es preexistente, al igual que el patriotismo español que lo asume.

Las raíces de la conciencia de España como una realidad diferenciada tendrían que buscarse: en el mundo grecorromano; en la conversión de las provincias en reinos a partir de las invasiones germánica y la caída del Imperio Romano; en la división administrativa de la Iglesia, única realidad política-ideológica-cultural que da continuidad al mundo anterior.

España, como entidad territorial y política independiente y diferenciada adquiere su categoría en el reino Visigodo, convirtiéndose así en la primera nación de Europa. Una realidad rota por la invasión, que no colonización, musulmana. Una realidad que los diversos reinos cristianos surgidos para la reconquista, pero que se sienten parte de una entidad superior, tratan de restaurar. Idea y concepto de España asumido como realidad existente al ser considerada, durante la Edad Media, como una de las cinco naciones que componían la cristiandad.

Idea y concepto de España que toma cuerpo y entidad en ese patriotismo español, de amplio calado popular, que surge del caminar en comunidad a lo largo de la historia.

 Para garantizar la continuidad de España.
España, si un proyecto de restauración nacional no llega a las instituciones, se enfrenta a la previsible fase final de un proceso de disgregación iniciado hace treinta años. Un proceso que ha supuesto una progresiva ruptura de la unidad, la identidad, la cohesión y la solidaridad nacional. Un proceso del que son tan responsables los sucesivos gobiernos de izquierda como los del centro-derecha.

El desarrollo de los contenidos del Título VIII de la Constitución, que ha supuesto la reducción del Estado a su mínima expresión; la utilización de la ambigüedad constitucional para ampliar constantemente las transferencias a las Autonomías; la decisión de mantener permanentemente abierta la construcción del denominado Estado de las Autonomías;  la utilización de las competencias estatales como elemento de pago para obtener apoyos políticos; la inclusión del término nacionalidades en la Constitución que ha supuesto la admisión, por parte de populares y socialistas, de forma implícita o explícita, de una imaginaria nación de naciones; la constitución en la práctica de un sistema confederal que camina hacia la desigualdad y la insolidaridad entre las regiones de España; la progresiva balcanización de España; el desarrollo de una mentalidad divergente en las élites políticas locales, nacionalistas o no, que buscan incrementar sus parcelas de poder creando un moderno neofeudalismo; la decisión de permitir el desarrollo de falsos elementos identitarios contra España en determinadas regiones, haciendo víctima de la manipulación nacionalista a las nuevas generaciones, es responsabilidad directa de las decisiones políticas de los gobiernos socialistas y populares.

Han sido los dos grandes partidos, PP y PSOE, los que en su caminar, mediante los acuerdos con los nacionalistas, han ido dejando abiertas las puertas a la disgregación nacional.

Ciertamente, la legislatura 2004-2008, merced a la política pronacionalista y proseparatista de José Luis Rodríguez Zapatero, aceleró el proceso al reeditar el pacto con los nacionalistas. Elemento clave de ello ha sido la decisión política de abrir un proceso de reformas autonómicas para incrementar sus competencias, reduciendo aún más el Estado frente a las Autonomías, algo que también contemplaba el Partido Popular. Esas reformas han acabado por romper la unidad de los españoles en derechos, la unidad de la Justicia y la unidad Fiscal; han hecho imposible un modelo de financiación justo, equilibrado y solidario para todas las regiones; condicionan e imponen su voluntad a la hora de decidir dónde tiene que invertir en infraestructuras el Estado; contribuye a acrecentar los desequilibrios y a romper la solidaridad entre las regiones; hace irresolubles graves problemas nacionales como la redistribución del agua; impulsa el desarrollo de nuevos nacionalismos (reconocimiento de la increíble identidad nacional andaluza o la decisión de reivindicar el término nación para Canarias).

Reformas autonómicas con las que se está procediendo a una reforma-demolición encubierta del texto constitucional. Reformas autonómicas que obedecen a la conversión de los partidos nacionales, PSOE y PP, en federaciones de partidos regionales que tienen una sigla común.

Reformas autonómicas que han sido consensuadas, en seis de las siete presentadas, por el Partido Socialista y el Partido Popular. Proceso de reformas que en esta legislatura afectará a otras once comunidades en las que también se hará el cambio por consenso entre el Partido Popular y el Partido Socialista.
 
AES entiende que es necesario acometer un urgente proceso de restauración nacional que ponga fin a ese proceso de disgregación y desvertebración, que tenga como objetivo la auténtica defensa de la nación española como única nación. Al mismo tiempo, para ser competitivos en un mundo globalizado y de realidades supranacionales, AES asume que es necesario compatibilizar la descentralización con una redefinición de las competencias del Estado. Para ello AES reclamará:

1º. La puesta en marcha de una auténtica reforma constitucional que contemplará:

  • El blindaje constitucional de la unidad de España.
  • La afirmación de que la única nación es la española.
  • La eliminación del texto constitucional del término nacionalidad/nacionalidades, manteniéndose como única realidad territorial la región/comunidad autónoma.
  • La prohibición de todo tipo de asociación o partido que incluya entre sus objetivos la disgregación de España, la negación de su unidad o el mantenimiento de planteamientos secesionistas.
  • Declarar como exclusivas del Estado, siendo indelegables, las competencias en Sanidad y Seguridad Social, Educación, Administración de Justicia, Hacienda pública, Defensa, Política Exterior; el Estado se reservará la dirección última y la coordinación de la seguridad. También será competencia exclusiva del Estado la legislación laboral y económica; así como, además de las ya citadas, todas las que figuran con consideración de exclusividad en el actual texto constitucional. Conviene subrayar que el Partido Popular, antes de iniciarse la campaña electoral de 2008, reducía a tres las exclusivas del Estado.
  • Eliminar la posibilidad de que algunas competencias sean delegables, para evitar que prosperen propuestas como la del Partido Popular que permitan realizar nuevas transferencias, aunque sea de forma indirecta, a las Autonomías para poder pactar con los nacionalistas.
  • Constitucionalizar el derecho, el deber y la obligación del Estado a articular políticas de cohesión que garanticen la igualdad entre todos los españoles desde el principio de la solidaridad nacional.
  • Establecer como competencia del Estado la definición del sistema de financiación autonómico.
  • La imposibilidad de realizar reformas estatutarias si no cuentan con el apoyo de dos tercios de los diputados, tanto en la representación nacional como en la autonómica. Ningún Estatuto será aprobado si la participación en el referéndum sobre el mismo no supera el 50% o los votos afirmativos no superan el 50% del censo.
  • Fijar la obligación de someter a referéndum de toda la nación las grandes cuestiones.

2º. El desarrollo orgánico del artículo 155 del texto constitucional para permitir su aplicación.

3º Creación de un Centro para la Cohesión Nacional,  con facultades ejecutivas en materia no normativa, para que aborde, elabore informes y dirima sobre toda actuación que plantee un conflicto político de intereses entre Comunidades Autónomas en los temas que afecten a la solidaridad y la cohesión nacional (trasvases, recepción de cupos de inmigrantes, distribución de fondos públicos, igualdad en la atención sanitaria…) Este Centro para la Cohesión Nacional estará compuesto por juristas y economistas de reconocido prestigio, que no militen en partidos ni se les conozca adscripción política anterior.

4º. La difusión permanente de la idea de España. La introducción en el sistema educativo de temas transversales que enseñen el amor a España, a sus símbolos y a su bandera. AES desarrollará campañas informativas sobre los contenidos de aquellos libros de texto que busquen el enfrentamiento y la disociación de los españoles.

5º. La recuperación de la memoria colectiva de los españoles, actuando de forma específica en aquellas zonas de España en las que, aprovechando la cesión de competencias, se ha desarrollado un proceso de desespañolización a través de la manipulación educativa.

6º. El desarrollo de políticas culturales que contemplen la organización de eventos que contribuyan a fomentar la cohesión, la integridad y la solidaridad de España, desmontando los mitos nacionalistas y denunciando las políticas separatistas.

7º. La promoción y protección del castellano como lengua común de los españoles. En ningún caso el bilingüismo, en aquellas regiones en las que se habla otra lengua, que también será protegida como elemento cultural de España, y que no podrá ser utilizada como elemento identitario diferenciador, irá en detrimento del uso y conocimiento del castellano.

AES denunciará, constantemente, los totalitarios y dictatoriales procesos de “normalización/imposición lingüística” con los que se pretende extirpar el uso de la lengua común de partes significativas de España, para poder construir así falsos elementos identitarios sobre los que asentar míticos hechos diferenciales. Procesos que han sido puestos en marcha, de forma pausada primero y acelerada después, por los partidos nacionalistas, pero tolerados, consentidos y hasta apoyados por populares y socialistas; siendo incluso impulsados por el propio Partido Popular en Baleares y Galicia.

8º. Todos los españoles tendrán el derecho y el deber, tal y como indica el texto constitucional, de conocer el castellano, lengua común de los españoles. Los planes educativos asegurarán ese conocimiento. Todos los ejercicios finales de etapa educativa, de acceso a la Universidad, de fin de Carrera, así como todas las oposiciones se realizarán exclusivamente en castellano, para garantizar dicho conocimiento. En ningún caso podrá utilizarse, como elemento discriminador en el acceso a la función pública, el conocimiento exclusivo de la lengua común de los españoles.

 

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AES_Programa_politico.pdf

 
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